Mientras que en China el uso de mascarillas se ha establecido como una prioridad desde el comienzo de la pandemia, en países como Italia o España y otros de la Unión Europea se ha tardado en utilizarla de forma masiva, entre otras cosas porque las propias autoridades declararon que no había necesidad de utilizarla por parte de aquellos que no presentaran síntomas de coronavirus.

Según declaran ahora los principales responsables de salud, los estudios más recientes han demostrado que una parte significativa de las personas con coronavirus carece de síntomas y que incluso aquellos que eventualmente desarrollan síntomas, los llamados pre-sintomáticos, pueden transmitir el virus a otras personas antes de manifestarse la enfermedad.

Debido a que el virus puede propagarse entre las personas que interactúan a escasas distancia mediante gestos tan sencillos como hablar, toser o estornudar incluso entre los asintomáticos, se ha procedido a extender el uso diario de mascarillas por parte de toda la población. Por este motivo, se recomienda usar estos productos para cubrir parte del rostro en lugares públicos donde otras medidas de distanciamiento social son difíciles de mantener (por ejemplo, supermercados y farmacias) especialmente en áreas de transmisión comunitaria significativa. En Estados Unidos, se ha realizado la misma indicación, lo que pone de manifiesto que se va a convertir en un productos sanitario de uso común para toda la población en los próximos meses. De hecho, se piensa que son una de las razones más probables que explican porque el virus se ha controlado mejor en China, Corea del Sur, Japón y otros países.

En principio, para la mayoría de las personas se recomienda el uso de las mascarillas quirúrgicas o incluso de tela fabricadas en casa, por lo menos hasta que se logre un abastecimiento total por parte de los que más las necesitan en hospitales y centros médicos. Por lo que ha anunciado el Ministerio de Sanidad, esta semana las farmacias estarán ya completamente abastecidas.

Las mascarillas actúan como una barrera física para proteger la salud de sus usuarios y la de las personas que están cerca previniendo la transmisión partículas virales y bacterianas. Se puede salir sin ellas en áreas públicas si no hay nadie cerca, alrededor de dos metros. Pero, independientemente de si se trata de espacios reducidos o espaciados, se deben usar cuando haya personas alrededor. En el caso de la mascarillas caseras hechas con tela, es poco probable que eviten la inhalación de partículas microscópicas de virus, pero proporciona un poco de protección respiratoria, por lo que se puede reducir que se depositen partículas infectadas por el virus en las superficies y en las personas cercanas.

Eso sí, no hay que olvidar que llevar mascarilla no sirve para reemplazar otros protocolos de prevención del COVID-19 más importantes, como el distanciamiento social y el lavado de manos. De ahí que muchos médicos hayan asegurado que estos productos pueden conducir a una falsa sensación de protección, por eso es importante seguir manteniendo la distancia social y tener cuidado con las manos, usar guantes y lavarlas con frecuencia.