Cuando las parejas deciden tener hijos, es normal durante mucho tiempo que los niños se coloquen en primer plano y la relación entre los padres pase a tener menos importancia. Ahora, un nuevo estudio ha analizado cómo el vínculo que existe entre ambos tiene consecuencias a largo plazo en la vida de los hijos. La investigación ha sido realizada por expertos de la Universidad de Michigan y la Universidad McGill en Quebec y ha sido publicado en la revista Demography.
Los expertos entrevistaron a las parejas evaluando su nivel de afecto. A continuación, realizaron un seguimiento a los hijos de estos padres durante 12 años para documentar su educación y conductas maritales. Los investigadores descubrieron que los hijos de padres que habían reconocido un fuerte vínculo de amor entre ellos, permanecieron más tiempo en la escuela, estudiaron más y se casaron más tarde.
El estudio se llevó a cabo en Nepal, donde hasta la década de los 70 la mayoría de los matrimonios eran concertados. Sin embargo, desde entonces, la situación ha cambiado y las personas eligen sus propios acompañantes en la mayor parte de los casos. A parte, desde los años 70, la educación se ha generalizado. Los niños comienzan a asistir a la escuela a los 5 años y terminan la secundaria después del grado 10 (equivalente a 3º de la ESO), cuando obtienen su certificado de fin de estudios. Menos del 3% de las mujeres casadas entre 15 y 49 años lo habían obtenido en 1996, frente al 25% de 2016. El 31% de los hombres lo obtuvieron en 2011, frente al 36.8% de 2016.
En todas estas cifras se pudo comprobar que el tipo de vínculo entre los padres tuvo una incidencia importante. Ahora, los investigadores quieren que su próxima investigación consista en identificar cuál es la razón por la que la relación parental influye en los hijos de esta manera en concreto. Su idea es cuando los padres se sienten más seguros con su vínculo y no lo perciben como un problema, tienden a invertir más en sus hijos, lo que hace que los niños estudien durante más tiempo.
