Después de conseguir poder vender test de antígenos sin receta, ahora las farmacias quieren dar otro paso adelante para ser fundamentales en la lucha contra la pandemia: poder vacunar. Así lo ha pedido la Federació d'Associacions de Farmàcies de Catalunya (FEFAC), ofreciendo que sus establecimientos se incorporen como puntos de vacunación contra la covid-19.

De esta manera, quieren ayudar a aumentar la ratio de población vacunada contra el virus hasta llegar al 85% de ciudadanos, cifra que podría ser el nuevo umbral necesario para conseguir la inmunidad de grupo ante la variante delta.

No es la primera vez que las farmacias piden participar de uno probara de vacunación, ya que va años que reivindican poder colaborar en campañas como la de la gripe, formando a los profesionales del sector y disponiendo de los medios adecuados para ofrecer el servicio con garantías.

Proximidad y accesibilidad

Según indican desde la federación catalana, la "capilaridad, proximidad y accesibilidad" de las farmacias las sitúan como puntos sanitarios "idóneos", dada la "frecuencia" y "relación de confianza" con los usuarios. Des del 061 explican que uno de los principales problemas que se han encontrado durante toda la campaña de vacunación ha sido precisamente que la gente no se ha querido desplazar de su municipio para ponerse la inyección y no en todos los municipios hay puntos masivos.

Desde FEFC aseguran este movimiento permitiría añadir al sistema hasta 22.000 puntos de vacunación y 55.000 nuevos inoculadores.

Ritmo desacelerado

No parece, sin embargo, que la falta de enfermeras o de las mismas vacunas sean las culpables de la ralentización del ritmo de vacunación a Catalunya, que también se ha reproducido por todo el estado. Después de una llegada de vacunas de récord en junio, mes en que también se abrieron la posibilidad de vacunarse en buena parte de los grupos de edad, durante julio y agosto el ritmo se ha desacelerado.

Desde el 061 y el departamento de Salut señalan que muchas personas no se están poniendo la segunda dosis porque han priorizado sus vacaciones a protegerse contra la covid. De hecho, hasta un 10% de las personas que tienen la cita programada, finalmente no se presentan.

Hoy, el conseller de Salut, Josep Maria Argimon, ha ido más allá y ha asegurado que "el jueves se quedaron sin poner la mitad de las primeras dosis en la Fira, el punto de vacunación masiva donde hemos puesto más recursos humanos. Y entre los que habían concertado cita para la segunda dosis, más del 14% no se presentó". Por este motivo ha querido aclarar que "todo el esfuerzo, con muchas renuncias a días de vacaciones, se ha quedado a medias. En septiembre quizás habrá prisas".

Oportunidad a las auxiliares

Las farmacias no son las únicas que han pedido a Salud poder ayudar en el proceso de vacunación. El departamento ya abrió la puerta a que lo hicieran las auxiliares de enfermería, una decisión que no cayó nada bien entre los colegios y sindicatos de enfermeras, que ya han anunciado que recurrirán a la decisión de la conselleria, aunque esta todavía no es efectiva.

Según el sindicato SATSE, esta decisión es una "temeridad" innecesaria, ya que hay profesionales habilidades para vacunar que se han presentado voluntarias y todavía no las han llamado. En este sentido, desde la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria apuntaron que "el problema actual en relación con la cobertura vacunal de la población no es la falta de enfermeras, sino de dosis disponibles de vacunas o por la falta de concienciación".

En la imagen principal, una joven se vacuna al punto de la Farga, en l'Hospitalet / Montse Giralt