Este jueves se cumple una semana del apretón de manos entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras que certificaba el acuerdo de un nuevo modelo de financiación que supondrá que Catalunya reciba 4.700 millones de euros más al año. En este tiempo, han pasado muchas cosas. Desde la presentación del nuevo plan por parte de la ministra de Hacienda María Jesús Montero, al rechazo frontal de la derecha y los barones autonómicos del PP y de los presidentes de todas las comunidades -incluidas las socialistas- excepto la catalana, pero especialmente, es el rechazo de Junts per Catalunya el que condiciona su futura tramitación en el Congreso. El debate en el espacio catalán –con el rechazo de Foment del Treball y voces como la de Artur Mas pidiendo un acuerdo de país para aprovechar la aritmética favorable en Madrid para mejorar una financiación que se considera insuficiente– sigue día sí y día también. Por un lado, ERC -con la connivencia del PSC- insiste en vender el acuerdo como un avance significativo: más recursos, ordinalidad reconocida y un paso más hacia más capacidad fiscal de la Generalitat, a pesar de admitir que no es un concierto. Y por otro lado, Junts insistiendo en hacer pedagogía sobre los motivos de su ‘NO’ frontal y combatir la idea de que no se trata de escoger entre rechazar 4.700 más para Catalunya, sino que hay que mirar mucho más allá, “con perspectiva y gafas generacionales”, como ha explicado Jordi Turull en una entrevista en *El Matí* de Catalunya Ràdio, donde insta a ERC a aprovechar el momento de una aritmética política favorable para acabar con “la asfixia premeditada” que sufre Catalunya. “Sufrimos expolio fiscal, de inversiones y de talento, y ya basta”, ha clamado Turull, que si bien acepta que “ha habido un acuerdo, es legítimo”, y que “es una mejora, porque recibir un euro más ya lo es”, no es suficiente para cubrir las necesidades que tiene Catalunya, y “la supervivencia de Pedro Sánchez no puede ir a costa de la supervivencia de Catalunya. Somos 14 diputados, aprovechémoslo”. 

“Nos jugamos la financiación de una generación”

Quedan muchos meses por delante para coger posiciones antes de que el nuevo modelo tenga que pasar por el Congreso convertido en una nueva ley orgánica, a pesar de que su tramitación enfrenta obstáculos parlamentarios y territoriales significativos. Pero el primero de todos, es hacer mover la posición enrocada de Junts que, hoy por hoy, “con lo que hay acordado, y sin ver la letra pequeña, es un no clarísimo y rotundo”. Pero es que la formación independentista, no renuncia a hacer cambiar de parecer a los republicanos, y por eso, Turull, a pesar de volver a criticar un acuerdo que “no responde a ninguna de las expectativas de lo que pasaron como condición (para la investidura): no hay singularidad, no garantiza la ordinalidad ni hay más soberanía fiscal como tienen otras comunidades”, ha alargado la mano para incidir en la idea de hacer un frente común en Madrid para combatir “la asfixia fiscal que sufre Cataluña”. “Nos jugamos mucho, nos jugamos la financiación de una generación”, en una situación “de asfixia premeditada”, que no resuelve un modelo que “es una simple actualización” del que hay ahora, que es del 2009 y que hace casi veinte años que está caducado. “Nos encontramos que Cataluña ya no se puede permitir más esta asfixia, porque tiene unas necesidades educativas, sociosanitarias y ha de afrontar retos del siglo XXI como el envejecimiento”. Unas necesidades, que no solucionan estos 4.700 millones más anuales que recibiría Cataluña con el nuevo modelo, y que para ERC es suficiente motivo para considerar el nuevo modelo un buen acuerdo, que mejora el que hay ahora, pero que para Junts es pan para hoy y hambre para mañana. “No renunciamos a 4.700 millones, lo que no queremos son más de 14.000 millones que se van y no vuelven”, ha asegurado el secretario general de Junts, en referencia al déficit fiscal que arrastra Cataluña. 

Los 14 votos que Junts quiere multiplicar

En estos números está la clave de este frente común que pueden hacer los independentistas, con sus 14 votos en el Congreso, que Junts cree que se pueden “multiplicar” si juegan bien sus cartas, y estas implican aprovechar la “debilidad política” de un gobierno que “quiere continuar” y que necesita estos votos. “El contexto político nos es favorable; difícilmente lo tendremos como el de ahora”, insiste Turull, y esta voluntad de hacer “frente común en temas nucleares de Cataluña” ya se trasladó a ERC hace días, pero los republicanos no quisieron escuchar estos cantos de sirena antes de las reuniones que mantuvo con el PSOE y Sánchez para cerrar el acuerdo que lleva la firma de Junqueras, porque “quizás ya lo tenían cerrado”. Para Junts, sin embargo, no es tarde para hablar. Aunque inicialmente dijo que si lo era para la reunión que Junqueras proponía a Carles Puigdemont en Waterloo, un encuentro al que Turull ha restado importancia –“no era para hablar de la financiación”-- y que era para aprovechar un viaje del líder de ERC a Bruselas; una propuesta de encuentro informal que le hizo llegar “por Signal por privado” y que Junts se la encontró publicada “en un diario”. De ahora en adelante, sin embargo, Junts abre la puerta a “hablar, evidentemente que sí”, “nosotros queremos sentarnos, nos estamos jugando mucho y las necesidades y retos de Cataluña son increíbles”.

Ambición, en lugar de resignación

Lo que pide Junts, sin embargo, es que ERC no se conforme con lo pactado, que tenga ambición de miras, porque lo conseguido ahora “no soluciona los problemas sistémicos de Catalunya” y hay que ser más ambicioso, como afirma Artur Mas, que incluso “llamó a una movilización de todo el tejido productivo del país”, ha recordado Turull. “Lo que se prometió y lo que se ha conseguido es el abismo, y ellos lo reconocen”, afirma el secretario general de Junts. “Hay mucho mensaje público de resignación, y se ha de ir desde la máxima ambición posible”, recordando que así “puedes tirar paredes maestras”, como pasó cuando CiU, liderada por Jordi Pujol, consiguió acuerdos clave durante el llamado Pacto del Majestic que facilitó la investidura de José María Aznar, a cambio de transferencias de competencias y reformas fiscales para Catalunya, como la supresión del servicio militar obligatorio, la cesión del 30% del IRPF para las autonomías, o la transferencia de Tráfico, el INEM o avance de competencias para los Mossos d’Esquadra.

Con el PSOE, nada que hablar

Junts no tiene voluntad de hablar con ERC con el PSOE. “Hasta que no cumplan lo que tenemos acordado, no tenemos nada de qué hablar”, y entre estos acuerdos pactados, explica Turull, estaba el de que publicarían las balanzas fiscales para tener la radiografía de lo que aportan y reciben las comunidades autónomas, “y que todo el conjunto del Estado fuera consciente del expolio que sufre Catalunya”. Unas balanzas fiscales que Junts consideraba “imprescindible” antes de pactar cualquier modelo de financiación, porque hacerlo al revés, suponía que “primero disparo, y después apunto. Es como si ahora hacemos un tratamiento y después miraremos qué enfermedad tiene”. Estas balanzas fiscales confirmarían que lo que se ha conseguido ahora, afirma Junts, “es una simple actualización del IPC de los años que tenemos de retraso”. En el mismo marco injusto se encontraría la condonación del FLA de 17.000 millones a Catalunya, que Junts considera “una perversión” porque “cuando te quedan 20.000 millones que son tuyos, y como no llegas te tienes que endeudar y encima te cobran intereses”, pero que a pesar de la negativa inicial, no descarta que se pueda acabar aprobando, “¿Cambio de opinión?, más vale esto que una patada en el estómago, dicen, pero hemos avisado de que lo primero que queremos es que no se ponga dentro de una ley ómnibus, sino que venga de manera específica, y después decidiremos”.