Esquerra Republicana se abre a negociar la sanción del burka y el nicab solo si no se criminaliza su uso y se hace acompañado de medidas integradoras para las mujeres que actualmente lo llevan. El velo integral ha sido el tema legislativo de la semana en Madrid: el Congreso de los Diputados ha tumbado una proposición de ley de Vox contra esta prenda de ropa para evitar que sea una formación de extrema derecha quien lidere este debate. Es decir, diversas formaciones se mostraron dispuestas a abordar la cuestión, pero se negaron a hacerlo bajo la batuta de Vox. El PP —que en un principio se sumó a la iniciativa de los ultras— y Junts per Catalunya han presentado sus propias iniciativas, el PSOE se ha abierto a estudiarlo a través de un “debate sereno” y el PNV ha propuesto la creación de una subcomisión con expertos que analice qué derechos pueden entrar en colisión, atienda la jurisprudencia europea y garantice la convivencia. Ahora es Esquerra Republicana quien también plantea acabar con el uso del burka sin tocar el Código Penal, en la misma línea que las normas registradas por los juntaires y los populares.
Fuentes del partido de Oriol Junqueras remarcan que están en contra del burka y del nicab y que, por tanto, se abren a amonestar su uso. Pero abogan por hacerlo de forma constructiva: con la obligación, por ejemplo, de prestar servicios sociales a la comunidad. Argumentan que este tipo de sanción provocaría que estas mujeres pasaran por un proceso de integración. Esto enlaza con uno de los miedos que los republicanos y otras formaciones de izquierdas le tienen a la prohibición punitivista, tal como remarcó este martes en el Congreso la diputada Pilar Vallugera cuando defendía su posición: la criminalización podría provocar que, en vez de salir de casa sin el burka, estas mujeres directamente no salieran nunca. Es por este motivo que los republicanos señalan que no quieren trasladar un mensaje de prohibición de este velo hacia estas mujeres.
Los republicanos apuestan por un sistema de incentivos, desincentivos y de negociación y comunicación con la comunidad islámica para conseguir que las mujeres participen en actos locales sin esta pieza de ropa. Estas mismas fuentes destacan que Junqueras se ha regido por esta filosofía como alcalde de Sant Vicenç dels Horts: animar a la comunidad musulmana a hacer practicar el mismo deporte a hijos e hijas, así como el compromiso de asistir a la escuela; o bien que los hombres asistieran a misas cristianas acompañados de sus esposas, ya que las mujeres no tienen permitido el acceso a la oración musulmana.
Este lunes, en rueda de prensa desde la sede del partido, Junqueras defendía “regular” para conseguir que el burca se utilice “el mínimo posible”, y señalaba que es una pieza de ropa que, a su parecer, no debería encontrarse en las escuelas, universidades, ayuntamientos u otros edificios públicos. Pero pedía “no resolverlo todo a golpe de Código Penal”. Al mismo tiempo, recordaba que “el burca y el nicab no están relacionados directamente con el islam; se utilizan en algún lugar del mundo islámico, pero no es un precepto del islam”. “Acusar al conjunto de una religión de una decisión que toman alguno de sus seguidores es incorrecto, injusto e inadecuado”, sentenciaba. El burca, el nicab, el hiyab y el chador son las piezas más conocidas que utilizan las mujeres musulmanas en todo el mundo, ya sea de manera voluntaria o por imposición legal o social. Todas comparten la función de cubrir el cuerpo en el espacio público, pero con grados muy diferentes. Contrariamente a una creencia extendida, el Corán no establece que las mujeres deban ir cubiertas con burca o nicab. El texto sagrado no menciona ninguna de estas piezas.
Junts per Catalunya y el PP presentan iniciativas que tampoco criminalizan el burka
El PP, a pesar de que ahora ha presentado su propia iniciativa sobre este tema, sí que apoyó el martes la proposición de ley de Vox, junto con Unión del Pueblo Navarro. El resto de formaciones se negaron a entregar la bandera de la lucha contra el velo integral a la extrema derecha. En esta misma línea, esta misma semana, Gabriel Rufián, mientras se desalineaba de Junqueras y proponía en Madrid un frente común de izquierdas para las próximas generales, también abogaba porque este espacio hable más de seguridad; un problema que afecta a los barrios pobres y que han capitalizado las formaciones ultras.
Fuentes del Gobierno explican a este periódico que este debate no tiene rentabilidad para su electorado. De hecho, la sala de máquinas de la Moncloa ha estudiado durante días cómo posicionarse sobre la cuestión del velo. Fue Junts per Catalunya quien le sacó las castañas del fuego: los independentistas registraron su propia iniciativa en la cámara baja; una proposición no punitivista. Todo lo contrario que la del partido de Santiago Abascal, que planteaba una ley que criminalizaba el burka. Pretendía castigar su uso, la reincidencia y la imposición. Y apuntaba a penas de prisión y de expulsión.
En cambio, la iniciativa de Junts no plantea una reforma penal y se limita a prohibir el uso de estas prendas de ropa. Sería el policía quien instara a la mujer a quitarse el burca y, en caso de no hacerlo, sería sancionada por un delito de desobediencia. Las fuentes de Junts consultadas por este periódico reivindican que no se puede ser punitivista con unas mujeres que ya sufren una importante asfixia machista. Es más, la norma se refiere a cualquier “prenda o elemento que cubra total o sustancialmente el rostro cuando impida o dificulte de manera relevante la identificación de una persona”, e incluye “entre otros” el velo integral; con excepciones como motivos de salud, de prevención de riesgos laborales, de actividades deportivas, culturales, festivas o tradicionales, o cuando una autoridad requiera protección.
La disposición adicional incorporada por Junts
Pero los juntaires han incorporado en su texto una disposición adicional para que —después de la aprobación de la ley contra el burka— el Gobierno impulse “de forma inmediata el proyecto normativo necesario para formalizar la delegación a la Generalitat de las competencias sobre seguridad en puertos y aeropuertos, control de fronteras —incluida la ejecución de devoluciones— y emisión de documentos de identificación (DNI, pasaporte, NIE). Este punto genera dudas sobre si los independentistas conseguirán el apoyo de PP y/o Vox. Pero las fuentes de Junts consultadas por este medio se muestran optimistas. En privado, estos mismos dirigentes juntaires se muestran ambiguos sobre si también negociarán con el PSOE su aprobación, después del anuncio de ruptura de relaciones.
ERC podría presentar enmiendas
ERC tendría la posibilidad de tomar en consideración una propuesta como la de Junts y después presentar enmiendas. O incluso como la del PP. De hecho, la iniciativa de los populares ya menciona aquello que defienden los republicanos sobre darle la vuelta a la sanción y convertirlo en una excusa para integrar a estas mujeres en la sociedad occidental. El partido de Alberto Núñez Feijóo propone que se puedan “sustituir” multas de 100 euros —en caso de reiteración se elevarían hasta los 600— por “la participación voluntaria en programas públicos de sensibilización, formación o integración social”.
La posición del resto de formaciones de izquierdas
El paso que está dispuesta a dar Esquerra Republicana es importante respecto a las otras formaciones de izquierdas con representación en el Congreso, que esta semana han demostrado no querer oír hablar sobre este debate. Por ejemplo, la secretaria de Programa de Bildu, Nerea Kortajarena, defendió este miércoles en una entrevista en Radio Euskadi que este debate no se tiene que producir. A pesar de ser una formación que acostumbra a estar siempre alineada con la de Junqueras, los abertzales consideran que no se tiene que caer en debates que “generan ruido y polarización” y “no tienen nada que ver con los derechos de las mujeres”.
Este viernes, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, lamentaba que Vox “ha conseguido llevar el debate del burka a la primera línea”, en una estrategia para “traspasar el odio a los inmigrantes” en plena regularización extraordinaria. “Lo que se hace con esto es buscar un marco de odio y ya está”, resumía esta semana la portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez Barbero. Y en el debate del Congreso, la diputada valenciana de Compromís Àgueda Micó advirtió que “el feminismo es que ningún hombre obligue a ninguna mujer a vestirse de una manera determinada”.
