La actriz catalana Gemma Cuervo ha muerto este sábado a 91 años, según han informado fuentes familiares a la agencia EFE. Nacida en Barcelona el 22 de julio de 1934, Cuervo es conocida por haberse forjado una larga trayectoria interpretativa, después de más de 60 años actuando, en los cuales ha tenido papeles destacados en Estudio 1, Médico de familia, Aquí no hay quien viva y La que se avecina. Debutó como actriz en el Teatro Español Universitario y más tarde trabajó en otras compañías de teatro y formó una compañía con su marido.
Los inicios de su trayectoria artística se remontan a la década de los cincuenta, cuando empezó a subir a los escenarios interpretando a grandes clásicos del teatro. Participó en más de un centenar de montajes, muchos de ellos basados en grandes textos del repertorio dramático. Entre las obras más destacadas se encuentran El malentendido, de Albert Camus, dirigida por Adolfo Marsillach; Boda de sangre, de Federico García Lorca; La Celestina, de Fernando de Rojas, o El castigo sin venganza, de Lope de Vega, entre otras muchas. Además de actuar, también se implicó en la dirección de escena con piezas como Siempre no es toda la vida o El otro William.
Aunque el teatro marcó gran parte de su trayectoria artística, fue la televisión la que la convirtió en una figura muy popular entre el gran público. Primero lo hizo con el personaje de Consuelo en la serie Médico de familia (Telecinco, 1995-1999). Pero el papel por el que siempre será recordada es el de la carismática Vicenta en Aquí no hay quien viva (Antena 3, 2003-2006). En la popular comedia de los hermanos Caballero formó un trío muy querido por los espectadores con Mariví Bilbao (Marisa) y Emma Penella (Concha), que se convirtió en uno de los elementos más emblemáticos de la producción. La complicidad entre las tres actrices fue tal que, tras el final de la serie, todas pasaron a formar parte del reparto de La que se avecina. Con la muerte de Cuervo, desaparece también la última integrante de ese trío mítico.
Durante los últimos años, la actriz había reducido su presencia pública y vivía centrada en su familia y en el cuidado de su salud, manteniendo un perfil más discreto, aunque siempre activo en redes sociales. Aun así, seguía muy presente en el recuerdo del público y de sus compañeros de profesión, que a menudo destacaban su carácter cercano y su profesionalidad en los rodajes. Además, Cuervo ha sido premiada con numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera.