Siguen llegando informaciones que ponen en duda la gestión del PP en los incendios que llevan más de 20 días asolando varias zonas de España y que han provocado un auténtico enfrentamiento político entre PSOE y PP. La Junta de Castilla y León, una de las comunidades más castigadas por las llamas, al inicio de la emergencia por los incendios ignoró al menos seis propuestas de agentes forestales que se ofrecieron a cancelar sus vacaciones y colaborar en la extinción de los incendios, según revela El País. Los guardas forestales aseguran que no recibieron respuesta a su petición, y según han afirmado al citado medio, "había personal que estaba con la familia en pueblos y viendo como todo quemaba". Uno de los agentes detalla que tenía intención de trasladarse desde su provincia a León para ayudar, y por eso registró una petición formal, de la que no obtuvo respuesta. Otros compañeros lo transmitieron de forma verbal, pero tampoco les citaron para trabajar.
Cuando empezaron los incendios, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, aseguró que la Junta contaba con "suficientes medios" y "el problema" no era "de los operativos ni de falta de medios" sino de los "circunstancias meteorológicas excepcionales". Mientras que la Consejería de Medio Ambiente ha tildado las peticiones de los guardias forestales para suspender sus vacaciones como una "bola", aunque consten por escrito. Sin embargo, días después, el 17 de agosto, según publicó elDiario.es, la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal envió un mensaje a los jefes de servicio reclamando de manera "urgente" que se citara al personal de vacaciones o descanso para que se reincorporaran las bases.
Informes anteriores a los incendios
La Unidad de Planificación y Análisis de Incendios Forestales de Castilla y León advirtió al menos desde el 1 de agosto de la previsión de ola de calor y de los niveles "altos" o "muy altos" de probabilidad de incendio y de propagación. Según detalla El País, los boletines diarios elaborados por técnicos de la Consejería entre el 1 y el 23 de agosto ya alertaban del riesgo. El informe del 1 de agosto preveía "un aumento notable de las temperaturas para la próxima semana con aviso a AEMET [Agencia Española de Meteorología] por ola de calor" y advertía de un riesgo de incendio "muy alto-extremo". Se prevén propagaciones rápidas asociadas a los vientos intensos. Se recomiendan despachos iniciales contundentes", señalaba.
Al recibir los informes, la consejería de medio ambiente decidió el 1 de agosto aplicar la alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales para la semana siguiente, y eso implicaba la prohibición de hacer trabajos de mantenimiento en los bosques. Los informes de los días siguientes ya apuntaban que el riesgo había aumentado a consecuencia de la humedad y la subida del calor sobre una vegetación muy crecida después de una primavera lluviosa. A pesar del riesgo, algunos bomberos denuncian que hubo "cuadrillas que pertenecen a subcontratas" que mantuvieron estas tareas en las montañas.
El informe del 8 de agosto, día en el cual se declaró el primer incendio a El Bierzo y el día siguiente, se declaró el incendio de Yeres —que quemó el patrimonio de la humanidad de Las Medulas— ya señalaba que "la probabilidad de ignición estará en niveles muy altos y el índice de propagación en niveles muy altos". Además, advirtieron "de humedades extremadamente bajas" y nulas precipitaciones sobre combustible (vegetación) seco. Las previsiones no fallaron y aquel fin de semana empezó la crisis, con los grandes incendios en León y Zamora. A pesar de que, la Junta estaba advertida del riesgo de incendios desde el 1 de agosto, los bomberos critican que al inicio de muchos incendios no había medios suficientes. Este malestar se pudo ver este martes en la localidad de Zamora de Galende, durante la visita de los reyes Felipe VI y Letizia, cuando los bomberos forestales negaron el saludo a Mañueco.