Este 11 de septiembre no es un Onze de Setembre cualquiera. Catalunya celebra la Diada con la mirada puesta cincuenta años atrás, en aquella jornada de Sant Boi de 1976 que recuperó en la calle, después de la dictadura, una reivindicación nacional que el franquismo había querido silenciar. Medio siglo después, las portadas catalanas vuelven a aquel punto de partida para preguntarse, explícitamente o no, qué queda de aquel país y hacia dónde va ahora. Un país cada vez más polarizado, como se demostró en el Fossar de les Moreres, donde se produjeron enfrentamientos entre partidarios de Aliança Catalana y manifestantes antifascistas, que evidenciaron hasta qué punto la tensión política e identitaria también ha bajado a la calle. La llamada de Illa a "combatir el odio" sonaba, así, menos como una fórmula institucional y más como una advertencia sobre un país cada vez más fracturado. Pero las palabras del president de la Generalitat, poniendo precisamente el acento en la necesidad de "diálogo" y de preservar la convivencia ante el avance de la polarización, tampoco han tenido casi eco en las portadas, salvo alguna excepción. Así, en un Onze de Setembre cargado de simbología, las cabeceras prefieren hoy la memoria, la institucionalidad y el debate sobre el futuro del país antes que la fotografía del choque en la calle.
La imagen más institucional la comparten La Vanguardia y El Periódico: una gran senyera izada junto al Parlament, en el acto que este jueves abrió oficialmente la Diada. La Vanguardia lo acompaña con un titular de memoria —"Medio siglo de la primera Diada después del franquismo"—, mientras que El Periódico —la excepción de la que hablábamos antes— pone el acento en el mensaje de Salvador Illa, que pide "diálogo para combatir el odio". Más conceptual es el Ara, que convierte el 11 en un enorme símbolo gráfico y titula "Nombres de un país que no se detiene", con una portada concebida casi como un monográfico de Diada. Y todavía más militante es El Punt Avui, que recupera la estelada sobre fondo amarillo y un contundente "¡Vamos!", cincuenta años después de Sant Boi y nueve después del 1-O. Y El Periódico también recoge en pequeño, igual que el Ara, una noticia relevante que obvian La Vanguardia, El Punt Avui y también la prensa de Madrid: el juez Llarena aplicará la amnistía a Puigdemont cuando el Tribunal Constitucional avale el primer recurso de amparo de Jordi Turull.
Y mientras Catalunya mira hacia Sant Boi, Madrid vuelve a mirar hacia el Tribunal Supremo. La fotografía de Isabel Perelló junto a Felipe VI domina el ABC y La Razón, y también tiene un peso notable en El País. La apertura del Año Judicial ha servido para que la presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ responda a las críticas procedentes del Gobierno español contra determinadas resoluciones judiciales. El ABC lo lleva directamente a portada: "La presidenta del CGPJ denuncia la "extrema gravedad" de acusar a los jueces de actuar por política". La Razón todavía lo hace más explícito y presenta a Perelló "replicando al Gobierno" por las presiones a los magistrados: "No es admisible". Y El País, con un tono más institucional, destaca que la presidenta del Poder Judicial critica que se atribuyan a los jueces "propósitos políticos". Pero no solo en Madrid; también La Vanguardia le dedica el titular principal, asegurando que "las cúpulas judicial y fiscal se quejan de presiones políticas". La coincidencia es significativa: diarios de líneas editoriales muy diferentes ven en el discurso de Perelló un aviso directo a la Moncloa. El mensaje es casi el mismo: se pueden discutir las resoluciones, pero acusar a los jueces de decidir por intereses partidistas es traspasar una línea.
El discurso sobre la politización de la justicia llega justo cuando el mismo Supremo entra de lleno en una de las batallas electorales más delicadas del momento: la denominada "ley de nietos". Aquí El País abre el diario con el titular que dice que "El Supremo da alas a la teoría de Vox del fraude electoral", después de que el tribunal haya visto un "peligro fundado, real y serio" en la incorporación masiva de nuevos nacionalizados al censo electoral. El Mundo y La Razón también destacan la resolución, pero de manera más discreta: el primero subraya que el Supremo ve un "peligro real y serio" para el proceso electoral, y el segundo habla del riesgo derivado de las altas masivas. Es difícil encontrar una fotografía mejor de la tensión institucional actual: los jueces denuncian que se les atribuyan intenciones políticas el mismo día que una resolución judicial sacude de lleno el terreno electoral.
Ceuta todavía no se ha marchado y una encuesta reveladora
Y Ceuta continúa filtrándose entre las grietas de las portadas conservadoras, a pesar de haber perdido el monopolio de los últimos días. El Mundo mantiene la presión sobre el Gobierno español con nuevas informaciones sobre los avisos previos a la entrada masiva de migrantes: asegura que dos intercepciones a agentes marroquíes ya alertaban de una "entrada masiva" y que el CNI avisó a la Delegación del Gobierno de que una multitud esperaba en Castillejos. La fotografía de Margarita Robles visitando militares acompaña una portada que continúa apuntando a las advertencias que habrían circulado antes del estallido de la crisis. Pero El Mundo también añade a la Diada una lectura electoral con una encuesta de Sigma Dos que dibuja un escenario de fuerte sacudida política en Catalunya: Salvador Illa retrocede, mientras Aliança Catalana crece hasta situarse como segunda fuerza y Vox también avanza. Un sondeo que refuerza, precisamente, la idea de un país más fragmentado y polarizado, en una jornada marcada por el simbolismo institucional, pero también por las tensiones en la calle.
El País, mientras tanto, incorpora un nuevo episodio diplomático: Marruecos acusa al PP de "populista" por sus ataques a Rabat a raíz de Ceuta. Y ABC abre otra derivada marroquí con el fiscal general del Estado y las declaraciones de un espía de Rabat. La crisis ha dejado de ser ya una sola historia para convertirse en muchas: inteligencia, jueces, responsabilidades políticas, relaciones con Rabat y guerra interna entre instituciones.
Y veinticinco años después, vuelve el 11S
El otro gran aniversario del día llega de Estados Unidos. Han pasado 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y las portadas españolas recuperan las imágenes de las Torres Gemelas y del país que cambió para siempre aquella mañana. La Razón le reserva la franja superior, con la zona cero iluminada y el recuerdo de los supervivientes y familiares. El Mundo habla de los atentados que "derribaron los símbolos de EE. UU. y la sensación de invulnerabilidad". El Periódico destaca que Estados Unidos redefine hoy su papel en el mundo, y La Vanguardia une el recuerdo de las víctimas con un Trump ya plenamente en campaña. Porque el presidente republicano también consigue colarse en este aniversario. El País destaca su promesa de pagar 5.000 dólares a cada ciudadano si gana las elecciones legislativas de noviembre, una oferta electoral tan extraordinaria que casi compite con la conmemoración del 11S.
