La Diada del 11 de septiembre ha comenzado, como cada año, con las ofrendas de las instituciones y partidos del país al monumento a Rafael Casanova. Y este año, con las encuestas augurando una ultraderecha disparada tanto en España como en Catalunya, las formaciones que han participado han aprovechado sus discursos para reivindicar una Catalunya abierta y sin "carnets de origen". Esta idea ya fue la protagonista del discurso institucional del president de la Generalitat, Salvador Illa, y la ha repetido su portavoz, Sílvia Paneque, desde la ronda de Sant Pere. La consellera ha asegurado que es un país con "capacidad para tejer alianzas" y que, a pesar de que quiere "caminar solo, a la vez no se quiere sentir o estar aislado en un mundo que en estos momentos parece demasiado dominado por la inmediatez, por la confrontación o la desconfianza". "Hoy celebramos que somos un país abierto, que somos un país firmemente democrático, solidario y, sobre todo, con la idea de que todos juntos somos más fuertes", ha concluido Paneque al día siguiente de los enfrentamientos en el Fossar de les Moreres.
Minutos antes, este también había sido el tono del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha felicitado la Diada en un mensaje escrito en catalán en las redes sociales. "Este Onze de Setembre celebramos una Catalunya abierta, plural y diversa, que mira al futuro con esperanza y ambición. Una Catalunya que avanza desde la convivencia, el respeto y aquello que nos une. ¡Bona Diada!", se puede leer en un mensaje donde la palabra "nacional" no aparece en ningún lugar. Una de las respuestas más destacadas a este mensaje ha sido el del abogado del presidente Carles Puigdemont, que vive su novena Diada en el exilio. Gonzalo Boye le ha reprochado que los catalanes esperan que su lengua sea oficial en Europa "las inversiones, Rodalies y el cumplimiento de los acuerdos".
Una diada para los 8 millones de catalanes
Después del Govern, ha llegado el turno del presidente del Parlament, Josep Rull, que ha hecho un discurso centrado en el poder de la esperanza, que, ha defendido, es más poderosa que el miedo en unos tiempos convulsos. En la misma línea, ha reivindicado la Diada de los 8 millones de catalanes que hoy viven en un país que "no pregunta a la gente de dónde viene, sino a dónde quiere llegar". Con todo, mientras la portavoz del Govern no ha hecho ninguna referencia, Rull ha tenido unas palabras de recuerdo para los dirigentes catalanes que continúan en el exilio, entre los cuales dos diputados de la cámara que preside: el mismo Puigdemont y el conseller Lluís Puig. "¡Esto es una infamia!", ha resuelto.
Desde los partidos que han participado de esta ofrenda, el mensaje —aunque con matices relevantes— ha ido en la misma dirección. "No convirtamos la revuelta de las sonrisas en la revolución del odio entre nosotros porque sería letal para el país", ha afirmado el secretario general de Junts, Jordi Turull, que no ha dudado en señalar directamente al president Illa de tapar su mala gestión al frente del Govern en una semana complicada para el Ejecutivo, con "algo tan peligroso como fomentar la polarización".

"Hace falta una Catalunya más fuerte"
En nombre de Esquerra Republicana también ha intervenido su secretaria general y candidata del partido al ajuntament de Barcelona, Elisenda Alamany, también dura con el Govern por no tener "ambición nacional" ante un contexto de auge de los partidos más reaccionarios. Alamany ha defendido "hacer país y hacer nación" con elementos como la nueva financiación o el traspaso de Rodalies reivindicado por su partido, mientras se trabaja en una "identidad abierta" para añadir cada vez "más catalanes": "Ante aquellos que quieren una Catalunya cerrada, ante aquellos que bajan los brazos, hace falta una Catalunya más fuerte", ha concluido.

También se han sumado a este mensaje la líder de los Comuns, Jéssica Albiach, como siempre muy beligerante contra Aliança Catalana y su líder, Sílvia Orriols. Sin referirse directamente a ella, ha asegurado que Catalunya tiene que elegir entre la inclusión de los recién llegados o la victoria de aquellos que hacen "el juego de sumar cero" que "solo trae beneficios a quienes generan odio y miedo". El ministro de Cultura del Gobierno, Ernest Urtasun ha reivindicado una Catalunya "diversa e inclusiva" y donde a nadie se le exijan "carnets de origen".
Por parte de la CUP, las críticas se han centrado también contra el Govern de Illa por la agresión al fotoperiodista Jordi Borràs durante el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres. "Al Govern de Salvador Illa solo le faltó poner una alfombra roja a Aliança Catalana para permitir que la extrema derecha pueda manifestarse con normalidad", ha denunciado la portavoz de la formación independentista, Su Moreno, durante el acto en homenaje a Gustau Muñoz, independentista asesinado a tiros por la policía durante la Diada de 1978. Este jueves se supo que el gobierno español indemnizaría con casi medio siglo de retraso a su madre.