Acostarse pronto suele asociarse con dormir mejor, pero en los jubilados no siempre funciona así. Ir a la cama mucho antes de tener sueño puede terminar fragmentando el descanso, aumentando los despertares nocturnos y haciendo que la persona pase demasiado tiempo despierta entre las sábanas. La clave no está únicamente en la hora, sino en respetar el ritmo de sueño real y mantener una rutina estable.
Con la jubilación cambian muchas costumbres: desaparece el despertador, hay menos horarios obligatorios y algunas personas empiezan a cenar y acostarse cada vez antes. El problema aparece cuando se intenta dormir a las nueve de la noche sin suficiente somnolencia. El cuerpo todavía no está preparado y el sueño puede volverse más superficial.
Pasar demasiadas horas en la cama puede jugar en contra
Si una persona necesita unas siete u ocho horas de descanso pero permanece diez u once horas en la cama, es más probable que una parte de ese tiempo la pase despierta. Esto puede favorecer la sensación de “dormir mal”, aunque el número total de horas de sueño no sea necesariamente bajo.

También puede generar un círculo complicado: al despertarse muy temprano, la persona hace una siesta larga durante el día, llega con menos sueño a la noche y vuelve a acostarse demasiado pronto. Poco a poco, el horario puede hacerse cada vez más irregular.
Mejor una rutina estable que acostarse cuanto antes
Una estrategia más útil suele ser mantener una hora relativamente constante para levantarse y acostarse cuando realmente aparece el sueño, en lugar de hacerlo simplemente porque “ya es tarde”. La exposición a luz natural durante el día, la actividad física y evitar siestas excesivamente largas también pueden ayudar a consolidar el descanso nocturno.
Eso no significa que acostarse pronto sea malo. Si una persona tiene sueño a las diez y se despierta descansada a las seis, no existe ningún problema. La dificultad aparece cuando se fuerza un horario que no encaja con el ritmo del organismo.
También conviene evitar pasar largos periodos despierto en la cama mirando el reloj. Si el insomnio es frecuente, dura varias semanas o produce cansancio importante durante el día, merece la pena consultarlo con un profesional sanitario. En los jubilados, dormir mejor no consiste necesariamente en meterse antes en la cama, sino en conseguir que el tiempo que se pasa en ella coincida realmente con el sueño. Una rutina estable y adaptada a cada persona suele ser más útil que adelantar el horario sin necesidad.