Catalunya vivirá este sábado una jornada de protesta marcada por la indignación ciudadana ante el colapso crónico de Rodalies. Dos manifestaciones, convocadas por actores diferentes y con matices políticos y organizativos claros, coincidirán en un mismo mensaje: el sistema ferroviario catalán ha llegado a un límite insostenible y es necesario un cambio profundo, tanto en inversiones como en gobernanza. El detonante inmediato de esta nueva oleada de movilizaciones ha sido el accidente de Gelida de hace más de dos semanas, cuando un desprendimiento de un muro de contención de la AP-7 impactó contra un tren de la R4 y provocó la muerte de un joven en prácticas de 28 años. Aquel siniestro evidenció, de manera trágica, la fragilidad de una infraestructura ferroviaria tensionada desde hace años y acabó de hacer descarrilar un servicio que ya funcionaba con retrasos constantes, cancelaciones, averías y una grave falta de información a los usuarios. Y todo ello, con dos empresas en el punto de mira: Adif y Renfe.
Desde entonces, el caos se ha intensificado. La AP-7 a la altura de Martorell continúa cortada en sentido sur, hecho que ha agravado las afectaciones viarias y ferroviarias, con la previsión de que la vía se pueda reabrir durante la semana del 9 de febrero. Paralelamente, la red de Rodalies sigue lejos de la normalidad, pendiente de la revisión técnica de 648 puntos críticos, con servicios alternativos insuficientes e incidencias diarias que afectan especialmente a líneas como la R4, los Regionales sur o la R8. A este escenario se añaden nuevos factores de tensión. Por un lado, la huelga de maquinistas, convocada los días 9, 10 y 11 de febrero en protesta por las condiciones laborales y de seguridad. De la otra, las obras de mantenimiento previstas a partir del 9 de marzo en los túneles del Garraf, que se alargarán durante tres meses y obligarán a los trenes a circular por vía única, con el consecuente impacto en frecuencias y fiabilidad del servicio. Estas últimas semanas, además, se han acentuado las colas kilométricas en las principales vías de acceso a Barcelona, mientras que se han tenido que levantar las barreras de la autopista de la C-32 Sur como alternativa a la AP-7.
El accidente de Gelida no solo ha sido un punto de inflexión por su impacto emocional, sino también por las sombras que ha generado el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El documento del Ministerio de Transportes ha levantado dudas entre expertos, sindicatos y familiares de la víctima, ya que hay elementos que no acaban de cuadrar con el relato de los hechos. Este contexto ha situado en el centro del debate no solo la puntualidad o la calidad del servicio, sino también la seguridad laboral y de los pasajeros. Plataformas de usuarios y representantes de los trabajadores alertan de que el deterioro de las infraestructuras y la presión operativa generan un riesgo real, y que la muerte del maquinista no puede ser tratada como un hecho aislado
Una desinversión estructural de décadas
Más allá de los últimos incidentes, las movilizaciones ponen el foco en una problemática estructural. Según varios informes, Rodalies necesitaría inversiones de unos 1.000 millones de euros anuales durante años para ponerse al día. El G8 y Foment del Treball han denunciado que la desinversión acumulada del Estado en Catalunya llega a los 40.500 millones de euros, una cifra que explica la obsolescencia de la red, la falta de mantenimiento preventivo y la incapacidad del sistema para absorber cualquier incidencia sin colapsar. Los datos sociales refuerzan este diagnóstico. Rodalies es el servicio de transporte público peor valorado en Catalunya y el único que pierde usuarios, mientras el resto de sistemas ganan. Miles de personas han dejado el tren por la falta de fiabilidad, con el impacto ambiental, social y económico que esto conlleva.
Manifestación de la mañana: convocatoria independentista
La primera movilización del sábado tendrá lugar al mediodía, convocada por la ANC y el Consell de la República. La manifestación saldrá a las 12.00 horas del monumento a Rafael Casanova, situado en la Ronda Sant Pere con el cruce de Alí Bei y Girona. El recorrido pasará por la calle Girona, continuará por Ausiàs March hasta la plaza Urquinaona, bajará por la Via Laietana y girará por la calle Jaume I hasta llegar a la plaza Sant Jaume. En la plaza Sant Jaume se harán los parlamentos finales, con un escenario ubicado en la esquina entre las calles Sant Honorat y del Call. A la movilización participarán Junts, ERC y la CUP, que tomarán parte como fuerzas independentistas, con un discurso que vincula el colapso de Rodalies con el déficit de inversión y la falta de soberanía en la gestión de las infraestructuras y proponiendo la independencia como única solución posible a la situación de caos actual.
Las plataformas convocan por la tarde
Por la tarde, Barcelona volverá a llenarse con una protesta convocada por plataformas de usuarios bajo el lema “Sin trenes no hay futuro”. Se trata de una movilización con un manifiesto al que se han adherido más de 100 entidades sociales, vecinales, sindicales y cívicas. El texto defiende el transporte público como un pilar del estado del bienestar y el tren como eje vertebrador de la movilidad, la cohesión social y territorial. También denuncia que la crisis actual de Rodalies, Regionales y Avant no es nueva, sino una intensificación de los problemas cotidianos derivados de una falta de inversión sistemática y de una mala gobernanza por parte de Adif, Renfe y los diferentes gobiernos de las últimas décadas. A pesar del aumento de inversiones anunciado recientemente, las entidades alertan de que los déficits continúan siendo muy importantes y que no se han priorizado correctamente
La convocatoria expresa igualmente el apoyo a los trabajadores del servicio ferroviario y la inquietud por las condiciones en que operan, después de siniestros que han llegado a provocar una víctima mortal. Por ello reclaman un cambio de escala en la inversión y una transformación profunda del modelo de gestión para garantizar un servicio digno, seguro, accesible y fiable. “Hagamos que Catalunya no pierda más trenes”, concluye el manifiesto. En esta protesta participarán Junts, ERC, los Comuns y la CUP. En cambio, el PP y Vox se han desmarcado de la movilización. A pesar de haber anunciado inicialmente que asistirían, el PP ha acabado afirmando que apoya las reivindicaciones pero que no irá, mientras que Vox ha rechazado directamente la protesta, tildándola de politizada. Diversas plataformas de usuarios ya habían rechazado la participación de estos partidos, al considerar al PP corresponsable de la situación de Rodalies durante los gobiernos de Mariano Rajoy y a Vox una formación excluyente.
Un sábado clave
A pesar del clamor compartido contra el caos ferroviario, la jornada también pondrá de manifiesto las desavenencias entre las dos convocatorias. Las plataformas de usuarios han criticado que la manifestación de la mañana pueda ser percibida como una contraprogramación y diluir el carácter transversal de la protesta. Desde el independentismo, en cambio, se defiende la legitimidad de movilizarse ante una situación límite que también tiene una lectura política. Sea como sea, el sábado puede marcar un punto de inflexión. Las entidades advierten que la protesta no será un hecho puntual y que, si no hay respuestas claras y compromisos concretos por parte de las administraciones, se abrirá una nueva etapa de movilizaciones. Catalunya saldrá a la calle con dos manifestaciones diferentes, pero con una certeza compartida: la paciencia de los usuarios de Rodalies se ha agotado y el caos ferroviario ya no puede seguir siendo la normalidad. Mientras tanto, toda la oposición de Illa, con toda probabilidad, pedirá el cese de la consellera de Territori y el ministro de Transportes, Sílvia Paneque y Óscar Puente, en una votación que se debe producir esta semana.