Los catalanes suspenden Rodalies por segundo año consecutivo en la encuesta anual de valoración del Govern y de las políticas públicas que elabora el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO). En la edición de este año, publicada este jueves, la ciudadanía otorga un 4,2 sobre 10 al servicio ferroviario operado por Renfe, lo que supone una caída de tres décimas con respecto al curso anterior y se sitúa también por debajo de los cincos que obtuvo hace un par de años. Cabe recordar, sin embargo, que la encuesta se realizó entre octubre y diciembre del año pasado, por lo que esta opinión no incluye una valoración de la crisis del servicio durante estas semanas

Rodalies registra la nota más baja entre los medios de transporte y el conjunto de todos los servicios públicos incluidos en la encuesta. Es el único transporte que no llega al aprobado, en un ranking que encabeza con un notable Ferrocarrils de la Generalitat (7,6), seguido de los AVE, Avant y Larga Distancia, y el metro (ambos con un 7,4). Los autobuses urbanos (6,9) e interurbanos (6,6) aprueban con solvencia, mientras que los regionales de Renfe se sitúan en el aprobado justo con un 5,5. Rodalies se lleva un suspenso entre todas las franjas de edad y entre los simpatizantes de la mayoría de los partidos, excepto los del PP (6,2) y el PSC (5,2). FGC le más que duplica la nota entre los pasajeros que lo utilizan para el día a día por motivos laborales o de estudio, llegando al 8 sobre 10, mientras que Rodalies se queda en un 3,3 entre los trabajadores y estudiantes.

Según la encuesta, la mayoría de los catalanes creen que la Generalitat es quien tiene la responsabilidad para mejorar la gestión de los trenes de Rodalies: el 55% de los encuestados lo piensa. Mientras que cuatro de cada diez cree que debería recaer en el Gobierno. Estas proporciones se mantienen entre los simpatizantes de todos los partidos excepto entre los de Junts y la CUP, que se inclinan más por señalar a Madrid.

 

El Govern salva el aprobado, pero suspende en lucha contra la pobreza y seguridad

En cuanto a la valoración del Govern, recibe una puntuación en general de 5,1 sobre 10, siendo la primera vez que supera el 5 desde el inicio de este formato de encuesta anual, en 2022. El ejecutivo encabezado por Salvador Illa recibe el aprobado de los simpatizantes de todos los partidos —en especial, del PSC, con un 6,5—, excepto de Vox, CUP y Aliança. En conjunto, el 64% de la gente aprueba su gestión, con unos porcentajes que rondan el 80% entre los próximos a comunes, PSC y ERC, y el 60% entre los de Junts y PP, con suspensos por parte del resto

Entre los diversos temas por los que pregunta el CEO, el Govern aprueba en promoción de la cultura y la lengua catalana (5,5, pero con un retroceso respecto a los años anteriores), en sanidad pública (5,2), enseñanza (5,1), y transporte público e infraestructuras (5). Los suspensos más grandes son por la lucha contra la pobreza y la exclusión (4,4) y por las políticas de seguridad (4,3), si bien también suspende en la lucha contra el cambio climático (4,9), el impulso de la economía (4,8) y la gestión de las relaciones Catalunya-España (4,6)

 

 

El Gobierno de Pedro Sánchez suspende a ojos de los catalanes con un 4,4

Quien también pasa del 5 son los respectivos gobiernos municipales (5,3) —de hecho, los votantes de Vox y Aliança son los únicos que suspenden a sus ayuntamientos de media—. Por el contrario, la Comisión Europea (4,4) y el Gobierno (4,4) suspenden a los ojos de la ciudadanía de Catalunya. Con respecto al Ejecutivo de Pedro Sánchez, solo los votantes del PSC y comunes lo aprueban de media. Los encuestados también creen mayoritariamente que la situación tanto política como económica es mala, y en especial dan este punto de vista los votantes de CUP, Vox y Aliança, aparte de los jóvenes, especialmente críticos con la política.

Una mayoría de los catalanes cree que la educación y la sanidad funcionan mejor si son públicas y apuesta por mantener los impuestos

Por otro lado, la muestra anual sobre políticas públicas refleja que más catalanes creen que la educación y la sanidad funcionan mejor si son públicas (40 y 49%, respectivamente), que aquellos que apuestan por la privada (26 y 29%). En el caso de la enseñanza, las opiniones son transversales en todas las franjas de edad y solo entre los votantes más anclados a la derecha se apuesta por la privada. En el caso de la sanidad, sin embargo, cuanto más joven es la persona, más cree que el sistema funciona mejor si es de gestión privada. Entre los mayores de sesenta y cuatro años lo cree el 21% de la población, pero entre los de 16 a 24 años, lo cree el 47%.

En cuanto a los impuestos, el 53% de la ciudadanía apuesta por mantenerlos, mientras que el 27% por incrementarlos y el 16%, por bajarlos —a pesar de ser un porcentaje bajo, ha crecido tímidamente respecto al 12% del 202—. Los jóvenes de entre 16 y 24 años son la única franja que prefiere bajarlos antes que aumentarlos, así como los votantes del PP, Vox y Aliança. El impuesto de sociedades es el único que reúne más gente entre los adeptos de subirlos que de bajarlos, mientras que el 56% de la población reduciría el de sucesiones. Un porcentaje similar cree que paga más de lo que después recibe en servicios provenientes de la administración.