El escándalo de pederastia ha llegado al Vaticano. Según una investigación internacional del diario alemán Correctiv, en colaboración con El País, The Boston Globe (EE. UU.), Observador (Portugal) y Casa Macondo (Colombia), la Santa Sede encubrió sistemáticamente abusos durante décadas. Un ejemplo es el de la Alemania de los años 30, cuando Roma instó a destruir toda la documentación para evitar que cayera en manos de los nazis y se usara para atacar la Iglesia católica. Una dinámica que se habría mantenido hasta la actualidad, a pesar de los cambios implementados por el papa Francisco y, antes, por Benedicto XVI —cuya implicación en la ocultación de casos parece clara—.
Los investigadores han logrado indagar entre los archivos del dicasterio para la Doctrina de la Fe, y reconocen que todavía hay un archivo más secreto con los casos más graves y delicados, tal como resume Religión Digital. Hay muchos casos sin número de registro de entrada, tantos que es imposible saberlo. Sorprende que haya tantos, con número o no, ya que hasta el 2001 no fue obligatorio remitir al Vaticano los casos. Pero antes ya llegaron miles, coincidiendo con la investigación Spotlight. Los anteriores llegaban ocultos bajo otros asuntos, sin afrontar el problema. Un problema del cual León XIV tuvo conocimiento en agosto de 2025, cuando Correctiv le envió una serie de preguntas junto con los documentos encontrados. Sin embargo, el Papa todavía no ha respondido a estas cuestiones.
"Quémadlo todo"
A pesar del silencio de Robert Prevost, El País reconoce que su llegada a la Santa Sede "ofrece la oportunidad de un cambio de actitud del Vaticano, para dar el paso hacia una auténtica transparencia sobre todo lo que sabe y qué hay en sus archivos". "León XIV ha mostrado en su trayectoria sensibilidad con las víctimas de pederastia y ha dado apoyo al trabajo de los periodistas", añade, antes de matizar una premisa: "En varios países, en nombre de la verdad, la Iglesia ha asumido auditorías internas, pero el Vaticano no, cuando es el principal centro de información del escándalo".
Los documentos más antiguos son los que mencionábamos de los años 30 en Alemania, en medio del riesgo de que los expedientes de los curas pederastas cayeran en manos de los nazis —enemigos de la Iglesia católica—. La orden fue clara: "Quemadlo todo". Por otro lado, hay papeles del caso Ratzinger, que relatan un posible encubrimiento del futuro Benedicto XVI. Estos papeles ya eran conocidos, pero no los conocemos con tanta profundidad. El caso continúa abierto en Alemania, y señala cómo el futuro Papa tramitaba los casos al margen del protocolo. Tal cosa provocó que un sacerdote pederasta continuara en su cargo, abusando de menores, durante años.
La oportunidad de León XIV
La conclusión es clara: durante décadas, en diferentes lugares del mundo, se continuaron ocultando muchos pederastas con el permiso (tácito o expreso) de las autoridades eclesiásticas. "El Vaticano tiene lo que es probablemente el principal archivo de pederastas impunes del mundo. Esta investigación pone luz en ello", señalan los documentos.
Con todo, la investigación insta a la Santa Sede a "abrir los archivos, o revelar su contenido, o emprender un estudio propio y ofrecer datos". Tal cosa se interpretaría como "un gesto decisivo para mostrar la voluntad real de León XIV de que se conozca toda la verdad sobre el escándalo". Él mismo se ha expresado así varias veces, como este mismo lunes, ante la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. Es más, el trabajo de Prevost permitió acabar con el Sodalicio, y ahora tiene una nueva oportunidad de hacer bien las cosas.