Datos aterradores del último informe publicado por el colectivo de defensa de los derechos de las personas y comunidades migrantes Caminando Fronteras. La entidad ha presentado las conclusiones de su estudio 'Víctimas de la necrofrontera 2018-2022: para la memoria y la justicia', que revela la cifra de personas que han muerto en el intento de atravesar la "frontera occidental euroafricana". Eso son cuatro vías marítimas principales: la ruta canaria, la ruta del Estrecho de Gibraltar, la ruta del Illa del Alborán, y la ruta argelina. Hay que sumar también las fronteras terrestres entre Marruecos y las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla.

Según ha podido calcular Caminando Fronteras, un total 11.286 personas han perdido la vida durante los últimos cinco años en las rutas de acceso al Estado español desde el continente africano. Eso supone seis muertes al día. De estas rutas, la más mortal ha sido la que tiene como destino las Islas Canarias: un total de 7.692 personas han perdido la vida intentando llegar al archipiélago, de manera que dos de cada tres migrantes del total han muerto durante el trayecto. Lejos quedan las otras vías, pero no por eso son menos preocupantes: la ruta argelina se ha cobrado la vida de 1.526 personas; 1.493 en la ruta del Alboran; 528 en la del Estrecho; y la vía terrestre entre Marruecos y las ciudades de Ceuta y Melilla (donde se produjo la reciente tragedia el pasado mes de junio) ha dejado 47 víctimas mortales.

Los datos también señalan el incremento continuado de la pérdida de vida, con la única excepción de este año 2022. 2018 dejó 978 muertes, pero es el único que consiguió mantenerse por debajo del millar. El año siguiente hubo 1.131 víctimas mortales, una cifra que se duplicó hasta los 2.384 en 2020, sin que la pandemia ofreciera ninguna tregua. El año más mortífero fue en 2021, con 4.639 víctimas, antes de rebajarse hasta las 2.154 muertes que se han registrado este año como "reacción frente al escándalo internacional" que suponen las cifras del año anterior. El estudio también se fija en el origen de las personas, provenientes de 31 países, la mayoría del continente africano, pero también de lugares del Oriente Medio y del subcontinente asiático. Del total de víctimas, 1.272 eran mujeres y aún 377 más eran niños, el colectivo más vulnerable y que ha sufrido con más gravedad durante las rutas marinas. De hecho, 241 embarcaciones han desaparecido completamente con todos sus miembros a bordo en los últimos cinco años.

Una necropolítica estructurada y sostenida en el tiempo

Con los datos en la mano, Caminando Fronteras concluye que existen "una serie de políticas que han permitido la construcción de esta tragedia". "Las personas que atraviesan las fronteras del Estado español se encuentran en una situación de vulnerabilidad estructural, que empieza desde la expulsión de los países de origen y tráfico migratorio, lo cual acaba provocando que pierdan la vida durante su camino", recuerdan. Pero la llegada a la frontera occidental euroafricana no facilita las cosas, porque España, en colaboración con países como Marruecos, Argelia, Mauritania y el Senegal, "han establecido de manera arbitraria modelos bilaterales de políticas migratorias". Esta decisión reduce "de manera importante" la protección de derechos a las personas en movimiento e incrementa su vulnerabilidad. De hecho, el informe señala que las políticas fronterizas "basadas a provocar daño y en última instancia muerte a las personas migrantes". Este factor lleva a la entidad a hablar de una "necropolítica estructurada sostenida en el tiempo".

También hay una mirada crítica con respecto a varias cuestiones recientes. Por una parte, y teniendo en cuenta la migración de refugiados que ha supuesto la guerra en Ucrania, el informe señala que este año Europa ha gestionado las fronteras "de manera diferente" para las personas provenientes de este conflicto, "viendo cómo se les han aplicado leyes protectoras con garantías y celeridad", a diferencia de lo que se ha hecho con la población proveniente de territorio africano. "Nos muestra cómo operan el colonialismo y el racismo como elementos ideológicos de los sistemas migratorios actuales". Por otra parte, y teniendo en cuenta la masacre de Melilla de este pasado 24 junio, en que se mostró "cuál es la política de control y hasta donde están dispuestos a llegar los Estados en su aplicación", la entidad recuerda que los hechos son resultado del acuerdo renovado de buena vecindad entre el Estado español y Marruecos. Entre otras consecuencias, hay el aumento de las razzias ejecutadas contra las personas migrantes por parte de los agentes militares y la aceptación por parte del Gobierno de la presencia militar marroquí en su propio territorio, siempre que sirva para evitar la entrada de migrantes.