Como el mourinhismo de Hacendado que representa el cono Arbeloa no le ha funcionado, Florentino Pérez ha decidido recurrir al original, aunque haga algún lustro que no gana nada. Y, para colmo, como el hombre sufre de barcelonitis, ha fichado a dos jugadores que habrían podido ser del Barça. Bueno, de hecho, uno ya lo tenía hecho con Deco: Bernardo Silva. El otro es Marc Cucurella, que pasa a engrosar la lista que encabezan Figo, Schuster y Laudrup.
Dos años en blanco y con el Barça recuperando su lugar en el mundo —liderado por un chaval de nombre Lamine Yamal— son demasiada humillación para alguien que presume de señorío, pero que no sabe perder. Ahora bien, no es ni el fichaje de Mourinho ni los de Cucu y Bernardo ni ningún otro lo que demuestra que Florentino ha declarado la guerra al Barça después del acuerdo contranatura de la Superliga. El hecho que demuestra que la próxima temporada viviremos un espectáculo —como mínimo fuera del campo— que amenaza con dejar pequeña la época de Guardiola, si no fuera porque la historia se repite en forma de comedia, es la denuncia a la UEFA del caso Negreira. Y a esto hay que añadir que el Barça ya ha anunciado una querella por calumnias contra Pérez. A ver si acaba el Mundial y empieza el show. Los programas deportivos y los infoshows de la materia tienen audiencia asegurada.
El hecho que demuestra que Florentino ha declarado la guerra al Barça es la denuncia a la UEFA del caso Negreira
El caso es que los blancos piden "medidas disciplinarias y restauradoras" contra el Barça al estamento que dirige Ceferin, el hombre que da las medallas con cara de asco. Dice que los pagos a José María Enríquez Negreira cuando era vicepresidente de los árbitros les ha perjudicado gravemente. Cosa que sobre el papel se aguanta, hasta que ves que el Barça era tan superior que no necesitaba ninguna ayuda arbitral, que tampoco existió.
Pero lo que hace gracia de todo, admitiendo el grave error de los pagos del Barça, que todavía no se han aclarado y hay que hacerlo, es que el Madrid, precisamente el Madrid, diga que "compromete seriamente la credibilidad del fútbol, de sus instituciones y de sus dirigentes". La denuncia de la UEFA no va a ninguna parte jurídicamente, pero es un elemento más para presionar a los organizadores de la Champions y que queden condicionados, como lo han estado este año con el Atlético de Madrid, precisamente porque se equivocaron con el penalti de Julián. Curiosamente, el error fue en una eliminatoria contra el Madrid. Y, curiosamente también, la corrección fue en una eliminatoria contra el Barça.
Y un último apunte. En la mayoría de las temporadas en las que, teóricamente, Negreira podía haber influido, en el Barça jugaba un chico que ahora ya tiene 39 años y que acaba de convertirse en el máximo goleador de los mundiales. Se llama Leo Messi, el mejor jugador de la historia. Y este ha sido el gran drama del Madrid y no ningún otro.
