En Catalunya, a menudo no le damos mucha importancia a este tipo de cosas, pero en el resto de Europa causan furor. La localidad belga de Marche-en-Famenne acogió el fin de semana del 18 y 19 de julio el festival más grande de estatuas vivientes del continente, con unos 60.000 visitantes que coronaron a L'Home de la Moto como la mejor producción de la competición. Si bien es verdad que ir al centro de Barcelona es cada vez menos habitual entre los barceloneses, todos aquellos que hayan llegado hasta el monumento de Colón se habrán topado con esta representación. Sí, sí, el caso es que la mejor estatua viviente de Europa está en la Rambla. Se trata de una producción de la compañía sabadellense Alucinarte Animación Teatral, dirigida por Jorge Balmaseda y Marta Llopart, que llevan su arte callejero por todo el planeta: por ejemplo, hace un tiempo estuvieron en Dubái, y próximamente visitarán Grecia. En conversación con ElNacional.cat, hacen una declaración de amor a su profesión, pero también admiten lo siguiente: "Si nos parásemos a pensar qué cuesta, no lo haríamos".
Alucinarte ya suma cuatro primeros premios en el Festival Internacional de Estatuas Vivientes, pero esta es la primera para una estatua de la Rambla. Su nombre no deja espacio para la duda, pero sí que esconde una sorpresa: un hombre barbudo (Jorge) conduce una moto de estilo Harvey-Davidson con un pasajero curioso... un predator, uno de los depredadores de la famosa franquicia cinematográfica que comenzó en el año 1987 con Arnold Schwarzenegger como protagonista. "La idea surge de los encuentros de Harleys, y el conductor prototípico de las Harleys es así", explica Marta, mientras que Jorge añade que "el predator es un punto de humor que ha funcionado muy bien". "Entra en diálogo con el público. Ves cómo los padres explican a sus hijos qué es una Harley y qué es un predator", agregan. Por otro lado, la compañía también consiguió una mención especial por L'Escriptora, una segunda producción inspirada en Virginia Woolf e interpretada por Marta, pero esta estatua desafortunadamente no la podemos ver en la calle.

Pasión argentina, disciplina catalana
Jorge es argentino, de La Plata, pero llegó a Barcelona hacia el año 2000. Ahora tiene "casi 60 años" y vive en el barrio de Sants, y cada mañana se levanta muy temprano para ir a la zona de estatuas que hay cerca del monumento de Colón, en la Rambla. ¿Cómo acabó haciendo esto? "Te lleva la vida", dice. Hacia finales de los noventa, hacía producciones para televisiones argentinas, pero el contrato se acabó y necesitaba trabajo. Tenía una amistad que hacía de estatua y él, consciente de que tenía que llevar dinero a casa, decidió hacer lo mismo. Esta apuesta lo llevó por toda Europa antes de llegar a la capital catalana, donde se sintió profundamente acogido. Esto es así hasta el punto de que, 26 años después, continúa trabajando en el mismo punto y con las mismas empresas. La única novedad es que hace poco que el ayuntamiento le ha dejado cambiar de vestuario e interpretar finalmente El Hombre de la Moto, y el único error... "Mi único error es no hablar bien en catalán", admite.
Mientras que Jorge es la "pasión argentina" de Alucinarte, Marta es la "disciplina catalana". Tiene 40 años y es de Sabadell, pero parte de su juventud la pasó en la Cerdanya. Con sus abuelos, bajaba a Barcelona y visitaban las Ramblas, y así conoció las estatuas. Muchos años más tarde conoció a Jorge, y el encuentro fue "mágico": se entendieron, y ambos sabían qué tenían que hacer. Quince años más tarde, tienen una nave industrial en Sabadell en la que idean una infinidad de vestidos para hacer de estatuas con materiales reciclados, cierran contrataciones, organizan festivales... Marta dice que su trabajo "se puede comparar con el de los agricultores": durante una temporada tienen que viajar por el mundo, de fiesta en fiesta, y durante otra casi nadie los contrata y se dedican a nuevas producciones.

¿Cómo es un día como estatua?
Jorge se levanta a las siete y cuarto de la mañana, sale de casa a las ocho y media y a las nueve y cuarto ya está en su sitio. Tarda cerca de una hora en prepararse, y hacia las diez comienza su jornada de seis horas, hasta las cuatro —el tiempo que permite el ayuntamiento. "Y a esperar que pase gente", explica, lamentando que "ahora es más difícil con las obras de la Rambla". Además, a las obras hay que sumar el calor de este verano, que obliga a repasar el maquillaje cada dos por tres por el sudor. "Tenemos que desinfectar el vestido cada día", bromean.
¿Y se puede vivir de ello, haciendo de estatua? Bien, hay que tener en cuenta que Alucinarte va mucho más allá de las monedas de los turistas. En el horizonte tienen eventos en Valladolid, Grecia, un crucero y las Canarias. Pero, como estatua, Jorge dice que "la vida de artista callejero no es fácil". Sin embargo, considera que puede vivir como cualquier otro trabajador, con un trabajo igual de regulado (impuestos incluidos) que cualquier otro. Al respecto, Marta recuerda el coste de las producciones, señalando que "no tienes la certeza de que funcionará" y que cada una es "a fondo perdido". "Si nos parásemos a pensar qué cuesta, no lo haríamos", agrega, como una declaración de amor a la profesión. Y el amor que le tienen es tanto que quieren que en Catalunya haya algún festival de estatuas como hay en el resto de Europa, y que esperan que alguien se anime a organizarlo con ellos. "Tenemos todo el material", aseguran. De momento, lo que quieren hacer ahora es hablar con ayuntamientos para hacer jornadas benéficas y llevar L'Home de la Moto por todo el país, como ya lo han llevado por todo el continente.
