La nobleza castellana a Fernando: "Viejo catalanote, vuélvete a tu nación"

Tal día como hoy del año 1506, hace 520 años, en Villafáfila (Corona castellano-leonesa); Fernando el Católico, rey de la Corona catalano-aragonesa y, en aquel momento viudo de Isabel la Católica, difunta reina de la Corona castellano-leonesa; renunciaba a su ambición de heredar a su esposa y reunir el gobierno de los dos principales estados peninsulares. La difunta Isabel (muerta en 1504) había testado a favor de su hija superviviente mayor, Juana – mal llamada “la loca” – , pero Fernando nunca había aceptado esta situación y, con su entorno más inmediato (formado por grandes mercaderes de Barcelona y de Valencia) había maniobrado para usurpar a su hija y conseguir el trono castellano-leonés.

La nobleza castellano-leonesa nunca confió en Fernando y en su círculo inmediato y, siguiendo el testamento de Isabel, coronaron a Juana. Y para apuntalar en el poder a la nueva reina, y de rebote alejar a Fernando del trono castellano-leonés, coronaron también al marido de Juana, Felipe de Habsburgo, llamado “el hermoso”. Poco después, Fernando, consciente de que sus apoyos en Castilla eran muy inferiores a los de la nueva pareja real, aceptó la renuncia a sus ambiciones personales; y se retiró, oficialmente, para impedir una guerra civil. Aquella renuncia se escenificó en la villa de Villafáfila, y en aquel momento, el heraldo de la corte castellano-leonesa lo despidió con la cita que quedaría para la historia “Viejo catalanote, vuélvete a tu nación”.

Tres meses más tarde, y después de la repentina y sospechosa muerte de Felipe de Habsburgo en casa de Juana de Aragón (una de las hijas ilegítimas de Fernando el Católico y con la que el rey tenía una muy buena relación paterno-filial), se produjo un giro de la situación: una parte importante de la nobleza castellano-leonesa que, en Villafáfila, le había señalado la puerta, lo reclamaron para impedir que la debilidad del gobierno de la reina-viuda – falsamente acusada de loca por sus detractores – desembocara en una guerra civil o provocara una invasión extranjera. No obstante, Fernando nunca conseguiría que los castellano-leoneses lo coronaran y nunca pasó de la categoría de regente (1506-1516).