Como bien saben todos aquellos que tienen un coche en propiedad, llevar un buen mantenimiento del vehículo es fundamental para, por un lado, acabar ahorrando a lo largo de la vida útil del coche en cuestión en materia de mantenimiento y visitas al taller y, por otro lado, ahorrarse también algún que otro susto en la carretera.
Es que, si bien es cierto que hay aspectos de los coches en los que los conductores no pueden hacer nada, como es en lo que respecta a la fiabilidad de sus motores, sí que hay ciertos componentes de los coches en los que el propietario puede acabar teniendo un peso importante respecto a su estado.
No es casualidad entonces qué, ahora que parece que las frías temperaturas ya se ha instalado en nuestro país y que empieza la época de las nevadas, sean muchos los que están empezando a tener en cuenta cuáles son los elementos que debemos revisar para tener nuestro coche apunto para el invierno.
La batería, clave en los coches en invierno
Cabe también tener en cuenta que, en esta época de bajas temperaturas, no es lo mismo guardar el coche en un garaje que hacerlo a la intemperie, especialmente en las zonas de nuestro país donde las temperaturas son muy bajas y, por lo tanto, los coches también sufren el frío.
Uno de los elementos clave en este sentido es la batería, de otras cosas porque es un elemento indispensable para encender el coche y para que todos los relacionado con la electrónica funcione correctamente.
Desde el Real Automóvil Club de España, el RACE, apuntan que la vida media de la batería suele ser de entre tres y cinco años, por lo que es importante revisar su estado antes de que lleguen los meses de frío en nuestro país, entre otras cosas porque si la batería no tiene carga suficiente va a ser imposible encender el coche, algo que puede suponer un grave problema en según qué situaciones.
Por otro lado, cabe también tener en cuenta que hay otros elementos como es el caso de los neumáticos, las pastillas de freno o la suspensión los que deben ser también revisados con regularidad, especialmente aquellos conductores que vayan a conducir por carreteras en las que es probable que se encuentren con un clima adverso, más allá de llevar, en el caso de saber que es posible que nieve, siempre las cadenas en el coche.
