Ucrania, Rusia y Estados Unidos celebrarán este viernes en Abu Dabi las primeras conversaciones trilaterales desde la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022. El encuentro, que supone un paso diplomático inédito en casi tres años de guerra, llega en un contexto de intensa actividad negociadora impulsada por la administración de Donald Trump, decidida a forzar un acuerdo de paz entre Kyiv y Moscú.

La reunión quedó confirmada de madrugada, después de unas conversaciones en el Kremlin entre el presidente ruso, Vladímir Putin, el enviado especial de los Estados Unidos, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump. El asesor diplomático del Kremlin, Yuri Ushakov, calificó aquellos contactos de “útiles en todos los sentidos” y anunció la creación de un grupo de trabajo trilateral sobre seguridad, cuya primera reunión se celebra en la capital de los Emiratos Árabes Unidos.

Conversaciones durante dos días

A pesar de ello, los detalles de la agenda no se han hecho públicos y no queda claro si las delegaciones rusa y ucraniana mantendrán contactos directos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha avanzado que las conversaciones se alargarán durante dos días. La delegación estadounidense, encabezada por Witkoff y Kushner, se reunirá con representantes rusos liderados por el general Igor Kostyukov, director del servicio de inteligencia militar ruso, el GRU.

Washington presiona para cerrar un acuerdo que ponga fin a la guerra, pero el ritmo y el contenido de las negociaciones generan inquietud en Ucrania y entre algunos aliados europeos, que temen que Kyiv acabe aceptando concesiones desfavorables. Trump afirmó el miércoles que Putin y Zelenski serían “estúpidos” si no llegaban a un acuerdo, insistiendo en que ambas partes están haciendo concesiones.

Los puntos de bloqueo de las reuniones

Uno de los principales puntos de bloqueo continúa siendo el futuro del territorio ocupado por Rusia en el este de Ucrania. Zelenski ha reconocido que el estatus de las zonas ocupadas continúa sin resolverse, a pesar de asegurar que las propuestas de paz están “casi listas”. Moscú exige que Ucrania ceda el 20% que aún controla de la región de Donetsk, una línea roja para Kiev, que rechaza renunciar a territorios defendidos desde 2022 a costa de una guerra larga y muy costosa.

Rusia también reclama que Ucrania abandone definitivamente su aspiración de entrar en la OTAN y rechaza cualquier presencia de tropas de la Alianza Atlántica en el país después de un eventual acuerdo. Zelenski, por su parte, ha insistido en que “todo el mundo debe estar preparado para hacer compromisos”, pero ha subrayado la necesidad de garantías de seguridad sólidas entre Washington y Kiev, pendientes aún de ratificación.

Las conversaciones llegan después de un encuentro a puerta cerrada entre Trump y Zelenski en el Foro Económico Mundial de Davos, donde el presidente ucraniano cargó duramente contra los líderes europeos, a quienes acusó de pasividad y de esperar directrices de Washington. Mientras tanto, Ucrania afronta un invierno especialmente duro, con ataques rusos continuos contra infraestructuras civiles que han dejado sin electricidad ni calefacción amplias zonas de Kyiv y de otras ciudades principales.

Líneas rojas en Davos

En Davos, el encuentro entre Donald Trump y Volodímir Zelenski tuvo un tono “bueno”, según el presidente estadounidense, quien aseguró que ambas partes quieren poner fin a la guerra y que la pausa en los combates es una urgencia ante la pérdida de vidas humanas. El diálogo se produjo en paralelo a una intensificación de los contactos con Moscú, con emisarios de Trump viajando a Rusia antes de las conversaciones trilaterales previstas en Abu Dabi. A pesar del clima aparentemente cordial, persisten líneas rojas, y Zelenski ha expresado dudas sobre algunos aspectos de las propuestas, especialmente en lo que respecta al reconocimiento de Rusia como interlocutor legítimo. Este encuentro, breve, aunque simbólico, refleja el estado frágil de la diplomacia: con voluntad de paz, pero con desacuerdos profundos que continúan condicionando cualquier avance hacia un acuerdo definitivo.