Mientras la Casa Blanca mantiene un bloqueo total a Cuba que ha agravado la crisis que vive el país hasta niveles no vistos en años, las autoridades de la isla caribeña han abatido a cuatro tripulantes de una lancha que viajaba desde Estados Unidos. Así lo ha hecho saber el ministerio del Interior castrista en un comunicado en el que ha detallado que el resto de integrantes del bote —seis personas más— han resultado heridas durante el tiroteo. El intercambio de disparos también ha golpeado a “el comandante de la embarcación cubana”, que ha sufrido algunas heridas. 

La Habana ha concretado que la "lancha rápida infractora" ha sido detectada durante la mañana "dentro de las aguas territoriales cubanas", a una milla náutica en el noreste del canalizo El Pino, en la provincia Villa Clara. Además, ha explicado que llevaba matrícula de Florida —FL7726SH—, el territorio más cercano al Estado insular.

Las autoridades han abierto una investigación para esclarecer los hechos. "Ante los actuales desafíos, Cuba ratifica su voluntad de proteger las aguas territoriales, teniendo como base que la defensa nacional es un pilar fundamental para el Estado cubano a favor de la protección de su soberanía y la estabilidad en la región", ha añadido el Ministerio. Las autoridades no han aportado por el momento datos sobre las identidades o las posibles motivaciones de los integrantes de la lancha rápida.

No es el primer incidente

En los últimos años se han reportado varios incidentes de este tipo, dos de ellos del 2022. En un caso, una lancha rápida proveniente de Estados Unidos disparó contra fuerzas Guardafronteras cubanas cerca de Villa Clara y provocaron heridas a un oficial cubano. El otro suceso se produjo en Bahía Honda cuando una lancha estadounidense chocó con una patrullera del Ministerio y el resultado fue el hundimiento de la primera y la muerte de varios tripulantes.

Las autoridades de la isla reportan con frecuencia el hallazgo de lanchas rápidas abandonadas o capturadas en la costa norte, usadas habitualmente para recoger a potenciales migrantes, señalando estas acciones como "violaciones territoriales y tráfico de personas".

El incidente se produce en medio de una fuerte tensión entre Estados Unidos y Cuba, después de que Washington impusiera un asedio petrolero a la isla e instara a La Habana a alcanzar un acuerdo. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó hace unas semanas que el Estado insular no recibe petróleo desde diciembre pasado a consecuencia de las presiones ejercidas por Washington sobre los países y empresas que tradicionalmente abastecían al régimen castrista. En una comparecencia televisada poco habitual ante medios oficiales y algunos periodistas extranjeros, el mandatario denunció la situación y señaló directamente a la Casa Blanca. "Es condenable que una potencia (…) asuma una política tan agresiva y tan criminal" hacia un país pequeño, afirmó.