El primer grupo de palestinos ha cruzado este lunes el paso fronterizo de Rafah, que conecta Egipto y la Franja de Gaza, después de la reapertura de este paso vital que hacía casi dos años que estaba cerrado. Según ha informado la cadena egipcia de televisión Al-Qahera News, citando una fuente oficial, en la primera jornada de reapertura del paso fronterizo está previsto que 50 personas regresen al enclave palestino y otras tantas salgan. Solo cinco de ellas, con dos acompañantes cada una, serán pacientes con necesidades médicas urgentes, según ha informado el director del hospital Al Shifa, en el norte de Gaza. La reapertura, con grandes limitaciones, tampoco se aplicará por el momento al tránsito de ayuda humanitaria que, aunque se ha acelerado desde la aplicación del alto el fuego hace cuatro meses, continúa siendo escasa en este punto donde se acumulan cientos de camiones. Fuentes egipcias han confirmado que el paso tendrá capacidad para procesar unas 200 personas al día: 150 de salida del enclave y solo 50 que accederán diariamente al territorio palestino.
El ejército de Israel tendrá la última palabra
Según indican las fuentes de seguridad egipcias, solo los residentes "aprobados" previamente por Egipto e Israel podrán entrar a la Franja de Gaza, para después ser "transportados en autobús a un punto de control israelí para controles de identidad". Serán, por tanto, las autoridades militares israelíes las que tendrán la última palabra al decidir si dejan entrar a los palestinos de vuelta a su territorio o no. En el caso de los palestinos que regresan, el organismo israelí que gestiona los asuntos civiles en los territorios ocupados, el COGAT, ha señalado que solo dejará volver a los residentes en la Franja que la abandonaron durante la guerra, que la ONU estima en unas 100.000 personas. En cuanto al tránsito de salida, inicialmente se espera la autorización a palestinos heridos y enfermos que necesitan asistencia médica urgente, que se cifran en unos 20.000.
Los hospitales de la región del norte del Sinaí —en la banda egipcia del paso fronterizo— están "en alerta para recibir a los heridos y a los enfermos que llegarán de Gaza", ha indicado la cadena Al-Qahera News. De hecho, más de sesenta ambulancias esperan a la puerta del paso para transportar a los heridos a los diferentes hospitales egipcios del norte de la península del Sinaí, un proceso que "comienza recibiendo a los heridos en un lugar en la encrucijada donde son diagnosticados por un equipo médico egipcio antes de decidir su traslado a un hospital".
Reactivada la misión europea
La Misión de asistencia fronteriza de la Unión Europea (EUBAM, por sus siglas en inglés), se ha vuelto a desplegar en Rafah tras la reapertura del paso fronterizo. "Está allí para facilitar el tránsito de pasajeros y para supervisar y apoyar al personal fronterizo palestino en la realización de operaciones en el paso", ha indicado el portavoz comunitario, Anouar El Anouni, todo ello de conformidad con el plan de paz para Gaza aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. El Anouni ha instado a “consolidar el alto el fuego actual” y “evitar que se produzcan más víctimas con el inicio de la fase dos” del plan de paz para la Franja. También ha insistido en el hecho de que la UE rechaza cualquier intento de cambios demográficos o territoriales en Gaza, inquietud que señalan las autoridades egipcias sobre el hecho de que Israel autorice tres veces más salidas que entradas en el enclave palestino.
Dos años de cierre
Israel cerró el paso fronterizo de Rafah el pasado 7 de mayo de 2024, bloqueando el acceso de ayuda humanitaria a través de este paso, que aún no se ha vuelto a habilitar ni con esta reapertura parcial. Este paso supone un enlace vital para la Franja de Gaza con el resto del mundo, ya que es el único punto de acceso no fronterizo con Israel y que quedaba fuera de su control tras su retirada del ejército hebreo del enclave en el año 2005. Antes de la toma de control terrestre, sin embargo, Israel ya había bombardeado la banda palestina del paso durante los primeros días del conflicto, obligando a suspender el tránsito y a iniciar reparaciones en tiempo récord.