Tras un año de cierre total, el paso fronterizo de Rafah, entre la Franja de Gaza y Egipto, ha comenzado a reabrirse de manera muy limitada. Israel, que tomó el control en mayo de 2024 durante la ofensiva militar en el sur del territorio palestino, ha autorizado ahora el tránsito de residentes gazatíes en ambos sentidos, tal como prevé el acuerdo de tregua. La reapertura, todavía en fase experimental, llega después de cuatro meses de un alto el fuego frágil y con el objetivo de que el paso sea plenamente operativo en los próximos días. A pesar de las restricciones, se trata de una decisión muy esperada por la población de Gaza, especialmente por personas enfermas, estudiantes y funcionarios palestinos que esperan poder entrar o salir del territorio.

Estrictos mecanismos de seguridad

La gestión del lado palestino del paso recaerá en personal vinculado a la Autoridad Nacional Palestina, bajo la supervisión de observadores de la misión de la Unión Europea (EUBAM). La entrada y salida de personas se hará en coordinación con Israel y Egipto, con estrictos mecanismos de seguridad. Según fuentes israelíes, solo podrán regresar aquellos gazatíes que salieron durante los dos años de guerra.

El documento que regula la reapertura establece que “la apertura del paso de Rafah en ambas direcciones estará sujeta al mismo mecanismo implementado en virtud del acuerdo del 19 de enero de 2025”, un sistema que hasta ahora solo permitía la salida de heridos y sus familiares. Rafah, el único punto de salida de Gaza que no depende directamente de Israel, no se utilizará para la entrada de ayuda humanitaria, que continuará accediendo al territorio a través de otros pasos.

La segunda fase, ya en marcha

La medida se enmarca dentro del plan impulsado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para avanzar hacia una segunda fase de la tregua, que prevé la creación de un gobierno palestino de transición, la reconstrucción de Gaza y el desarme de Hamás. Israel asegura que la reapertura forma parte de esta hoja de ruta, a pesar de las críticas internas al primer ministro Benjamin Netanyahu, que ve cómo el grupo islamista mantiene capacidad militar y control sobre parte del territorio.

En paralelo, Israel ha anunciado que Médicos Sin Fronteras deberá cesar su actividad en Gaza antes del 28 de febrero por no haber entregado la lista de su personal palestino, un requisito que, según las autoridades israelíes, es obligatorio para todas las organizaciones humanitarias que operan en la zona.