Cuatro años después del giro radical del gobierno español que preside Pedro Sánchez en la posición de España respecto al Sáhara Occidental, el Frente Polisario, que gobierna la República Árabe Saharaui Democrática, aún confía en que el gobierno español cambiará de posición y acabará entendiendo que “ignorar a los saharauis es un error garrafal”. En una carta que envió a Mohammed VI, el rey de Marruecos, Sánchez aseguraba que el plan de autonomía dentro del territorio marroquí que Marruecos propone desde 2007 es “la base más seria, creíble y realista” para “encontrar una solución mutuamente aceptable” a la “cuestión del Sáhara Occidental”. Este cambio de posición llegó después de la crisis diplomática abierta entre Madrid y Rabat después de que el gobierno español acogiera al presidente saharaui, Brahim Galli, en un hospital para tratarse de un caso grave de Covid-19. El gobierno saharaui confía en que Sánchez acabe recapacitando y respetando tanto las reclamaciones que se le han hecho desde el Congreso para que diera marcha atrás en este cambio de la posición histórica de España en el Sáhara, así como las decisiones judiciales que apoyan el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
En el año 2020, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump —que fue reelegido en 2024 para cuatro años más— reconoció oficialmente la soberanía de Marruecos sobre el territorio saharaui a la vez que anunciaba la normalización de relaciones entre el estado magrebí e Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham. Desde entonces, estados como España, y también Francia, antiguo poder colonial en Marruecos, han reconocido la vía de la autonomía marroquí como la solución a la descolonización del Sáhara Occidental. Desde hace unos meses, el Polisario está inmerso con Marruecos en un proceso de diálogo para resolver la situación, en el cual Estados Unidos actúa de mediador. Mohamed Yeslem Beissat, su ministro de Exteriores y jefe del equipo negociador, sin embargo, no considera que Rabat esté actuando de “buena fe” en estas negociaciones, de donde tiene que salir una solución que sea mutuamente aceptable y que respete la legalidad internacional.
50.º aniversario de la RASD
En este sentido, explican que la autonomía que propone Marruecos para el Sáhara Occidental no puede ser la “única solución” sobre la cual se pronuncien los saharauis, como tampoco puede ser solo la independencia, que es la opción que defendería el Frente Polisario en un eventual referéndum. En el marco de los actos para celebrar el 50.º aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se tenían que celebrar a finales de febrero, pero se pospusieron a causa del mes sagrado islámico del Ramadán, Beissat indica desde el campo de refugiados de Tinduf (Argelia) que están dispuestos a negociar “cualquier propuesta que permita llegar a una solución mutuamente aceptable”. Eso sí, siempre en el marco del respeto al derecho internacional, la dignidad del pueblo saharaui y su “derecho inalienable a la autodeterminación”.
En este sentido, ha querido dejar claro que no tienen “nada en contra” de que se presente el plan de autonomía marroquí junto con otras opciones y están dispuestos a discutirlo, pero, ha recalcado, “no aceptaremos nunca la autonomía como una solución dictada, única y obligatoria, porque representa una confiscación al derecho inalienable del pueblo saharaui de elegir libremente su futuro”. Desde el Polisario, ha indicado Beissat, siempre han preconizado la independencia de la que fue la provincia 53 de España, “pero no podemos hacer que la independencia sea la única opción y obligar a los saharauis a elegir entre la independencia y la independencia”. Así pues, ha esgrimido que los saharauis deben poder elegir entre diversas opciones, que no necesariamente tienen que ser solo la autonomía y la independencia. Sobre la propuesta marroquí, sin embargo, Beissat incide en decir que “la autonomía solo puede florecer en un régimen totalmente democrático”, pero Marruecos no lo es y, por lo tanto, no puede brindar una “autonomía fiable” a los saharauis. Si incluso en las democracias europeas ha habido problemas con las autonomías, ha añadido, es fácil imaginarse los problemas para estas “en regímenes totalitarios y menos democráticos”.
Reclama el papel de España como administradora del territorio
En el mismo encuentro con periodistas, Beissat ha sostenido que, “tarde o temprano, la Moncloa llegará a la conclusión de que ignorar al pueblo saharaui es un error garrafal contra los intereses de España, el Magreb y del resto de la comunidad internacional”, esgrimiendo que ningún gobierno español puede ignorar los lazos “sólidos, visibles y palpables” que unen ambos pueblos. De hecho, parte del gobierno español ha estado representado en los actos de celebración, como Enrique Santiago, que es secretario general del PCE, partido que participa en la coalición que gobierna España mediante Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia. Según el ministro de Exteriores de la RASD, el Polisario tiene “excelentes relaciones” con todas las fuerzas políticas españolas “sin excepción”, excepto con “algún clan que representa a algunos en el gobierno actual”, en clara referencia a los miembros socialistas en el ejecutivo, entre los cuales se encuentra el jefe de la diplomacia, José Manuel Albares, ya que sí tienen contacto con representantes socialistas en los ámbitos autonómico y municipal.
Beissat reclama a España que es “la potencia administradora del territorio”, a pesar de que los sucesivos gobiernos españoles se escudan en que desde el 28 de febrero de 1976 España renunció a cualquier responsabilidad sobre el territorio. “Esto ningún gobierno lo puede negar, es el dictamen de los tribunales y políticos honorables no pueden desafiar dictámenes de tribunales”, ha abundado el ministro. “Esperamos que la posición del gobierno de España sea conforme a la legalidad española, la legalidad europea y la legalidad internacional y actúe como es debido legalmente, moral y políticamente”, ha rematado. Las Naciones Unidas todavía consideran la excolonia española como un territorio “no autónomo” pendiente de descolonización, por lo cual el Polisario insiste en la celebración de un referéndum de autodeterminación como única solución al conflicto. Por su parte, Marruecos propone la autonomía del Sáhara Occidental dentro de sus fronteras, un plan que la ONU admitió en 2025 que era la única solución viable al conflicto.
