Este lunes, 25 de mayo, se celebra la Segunda Pascua, Pascua Granada o Pentecostés, una jornada festiva en varios municipios de Catalunya como Barcelona, así como en Andorra y toda la Catalunya Nord. Se trata de una festividad religiosa que se celebra cincuenta días después del Domingo de Pascua, de modo que siempre cae en lunes, entre el 11 de mayo y el 14 de junio, en función de la fecha de inicio de la Semana Santa. Esta fiesta rememora que justo cincuenta días después de la resurrección de Jesucristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles de Jesús, a quien dotó del don de lenguas, herramienta indispensable para asumir la misión que Dios les había encomendado, difundir la palabra del Señor por todo el mundo.

Este momento del descenso está explicado en el libro de los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento, donde se especifica que el Espíritu Santo bajó de los cielos allí donde se encontraban reunidos los apóstoles, en forma de “lenguas como de fuego, que se distribuían y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hechos de los Apóstoles 2,3), más o menos como lo pintó, dieciséis siglos después, El Greco en su conocido cuadro Pentecostés. El mismo relato añade: “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diversas lenguas, tal como el Espíritu les concedía expresarse” (2,4).
La lengua de fuego de la Sagrada Família
Precisamente, este simbolismo ligado a la fiesta de la Segunda Pascua es visible desde hace unas semanas en la Sagrada Família, donde recientemente se ha introducido una pieza que representa esas “lenguas de fuego del Pentecostés”. Según explicó el arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, la semana pasada en el marco de la visita de León XIV, en el marco de las obras de la Sala Creuer ya se ha instalado uno de los tres terminales de los frontones, que se sitúan en el exterior del crucero. En concreto, se trata de tres representaciones del Espíritu Santo según los evangelios, el primero de los cuales corresponde al fuego, en recuerdo a la manera como se manifestó el Espíritu Santo ante los apóstoles. Este terminal se puede ver por encima de la fachada de la Passió y destaca, obviamente, por su color rojo.



En cuanto a los otros dos terminales, ambos de tonos azulados en contraposición al rojo intenso del fuego, uno evocará el agua y se situará sobre la fachada del Naixement, y el otro representará el viento e irá en el lado de la fachada de la Glòria, que ahora justo empieza su construcción. Los tres terminales han sido diseñados por Etsuro Sotoo y el equipo de artistas y maquetistas del templo siguiendo la metodología de trabajo de Antonio Gaudí. Están construidos en hormigón y recubiertos de piezas de cerámica y con las inscripciones Pax Vobis (La paz sea con vosotros) hechas en trencadís.