Europa afronta estos días un episodio de calor excepcional para un mes de mayo. Una extensa "cúpula de calor" mantiene temperaturas propias de pleno verano en buena parte del continente, con registros que ya han superado los 30 grados en capitales como Londres, París o Roma, y que han rozado los 38 grados en el sur de España. El fenómeno afecta especialmente a Europa occidental y central, con valores muy por encima de lo habitual para esta época del año. Francia, Bélgica, Alemania, los Países Bajos, Luxemburgo, el Reino Unido, Austria, Suiza, el norte de Italia, la República Checa y España se encuentran entre los territorios más expuestos a este primer gran episodio cálido de la temporada.

Aunque popularmente se pueda hablar de ola de calor, la Agencia Estatal de Meteorología española recuerda que, técnicamente, todavía no se puede calificar así. Para declarar una ola de calor es necesario que un número determinado de estaciones meteorológicas superen unos umbrales concretos durante al menos tres días consecutivos, unos valores fijados a partir de los registros de julio y agosto. Esto no resta gravedad a la situación, ya que las temperaturas previstas son "excepcionalmente altas para esta época del año", según AEMET, con máximas generalizadas de 34 grados en grandes valles y hasta 38 grados en el Guadiana y el Guadalquivir. También se prevén noches tropicales, con mínimas que no bajarán de los 20 grados, en zonas del Ebro.

Situación límite en el Reino Unido

El Reino Unido también se prepara para registros poco habituales. El Met Office prevé temperaturas de hasta 32 grados en el sur de Inglaterra y valores que podrían llegar a los 33 grados. "Es probable que durante el fin de semana festivo se batan los récords de temperatura de mayo y de primavera en el Reino Unido, con valores previstos que superan el récord actual de 32,8 grados", aseguraban desde el Met Office.

En Alemania, los meteorólogos también esperan jornadas muy cálidas, con temperaturas alrededor de los 30 grados. "Se prevén máximas generalizadas de entre 22 y 28 grados". Los expertos alertan de que estos episodios cada vez llegan antes. "Alemania es un buen ejemplo: un día de 30 grados alrededor de Pentecostés, antes considerado una rareza, ha pasado de ser poco habitual en los años ochenta a algo que el país vive con regularidad", explica a Euronews Ionna Vergini, fundadora del servicio mundial de previsión meteorológica WFY24.

La llegada repentina de estas temperaturas ejerce presión sobre sistemas sanitarios, infraestructuras, agricultura, transporte y energía. Según Vergini, muchos países todavía continúan “ajustados al viejo calendario”. “Un día de 38 grados en el sur de España a mediados de mayo llega cuando los sistemas turístico, energético y hospitalario del país todavía no están en modo verano”, advierte.

El impacto puede ser especialmente grande en países tradicionalmente más frescos, donde las viviendas, los trenes o los hospitales no han sido diseñados para soportar calor intenso. “Una tarde de 32 grados en Helsinki altera más la vida diaria que una tarde de 40 grados en Sevilla”, señala Vergini.

Ante este escenario, varias ciudades europeas han empezado a reforzar sus estrategias de adaptación. En España, los refugios climáticos se han convertido en una herramienta cada vez más importante, sobre todo para proteger a personas vulnerables. Barcelona ya dispone de una red de unos 400 espacios, entre bibliotecas, museos, polideportivos y centros comerciales, con aire acondicionado, asientos y agua gratuita.