Uno piensa, dado el papel fundamental que ha tenido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la actual legislatura de la política española, que al darse a conocer lo que la UDEF ha encontrado en la caja fuerte de su despacho, han sido documentos y más documentos confidenciales sobre, por ejemplo, sus negociaciones con Carles Puigdemont. Las famosas reuniones en Ginebra que, si hoy hemos de hacer un balance, solo sirvieron, una vez lograda la investidura, para marear la perdiz y dejar a Junts en la estacada. Incluso la tan cacareada amnistía fue toda una engañifa, ya que, a la postre, los exiliados siguen sin poder volver y los condenados por el procés, pendientes, en todo caso, de un nuevo indulto de Pedro Sánchez.
Un día veremos, en todo caso, vía UDEF o por algunos de los dos principales actores de las conversaciones en Ginebra, lo que se habló o se acordó sobre la arquitectura de una España plurinacional o sobre un referéndum acordado. Pero, hasta que eso llegue, lo que se nos ha mostrado de la caja de seguridad de Zapatero es un botín de joyas, más de un centenar, con decenas de collares, pulseras, colgantes, anillos, brazaletes y relojes de marca. Todo ello se nos ha enseñado cuidadosamente ordenado en unos sobres que llevan el sello de la Policía Nacional. Va a costar mucho que la opinión pública sepa entender que el mismo que proclamaba no hace mucho en un mitin que ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho, es el mismo que proclama a los cuatro vientos que lo encontrado en la caja fuerte es fruto de una herencia familiar de Sónsoles Espinosa y de regalos al expresidente.
Lo que se nos ha mostrado de la caja de seguridad de Zapatero es un botín de joyas, más de un centenar, con decenas de collares, pulseras, colgantes, anillos, brazaletes y relojes de marca
El sumario de 800 páginas es una base sólida para citarlo como investigado en la Audiencia Nacional el próximo 2 de junio. ¿Estamos ante el final de la legislatura? Seguramente no. Al menos de una manera inminente. Por primera vez, Felipe González ha pedido elecciones este año. Lo ha hecho al día siguiente de que el PNV dijera que la legislatura debía acabar este año y que había perdido su sentido. TVE, bajo un férreo control, ha dado síntomas de cómo estaba en ebullición la caldera socialista. Esta es una frase de la tele oficial: "La investigación confirma la existencia de una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias liderada por Zapatero". Y a su supuesto testaferro, Julio Martínez, le encuentran 286.000 euros en efectivo en su casa escondidos en una bolsa de golf, en un radiador y en una bolsa de Navidad. Quizás así se entienda que los medios de Prisa también hayan dejado de conformar un espacio acrítico a la situación del PSOE. Se diría que solo La Vanguardia no se ha movido y sigue ejerciendo de estandarte monclovita.
Las encuestas que ya se manejan cara a las municipales y autonómicas del próximo año dejan a los socialistas en una posición política muy débil, pudiendo perder los gobiernos de Castilla-La Mancha y Asturias, lo poco que conservan junto con Catalunya. Habrá que esperar aún algunas semanas para conocer el impacto de la bomba ZP en la política española. No solo para ver cómo se amplía la mayoría de centro derecha, sino para pulsar si Feijóo es capaz, en esa coyuntura, de despegar. Con un Vox estancado tiene, sobre el papel, su oportunidad para aspirar a una mayoría diferente a la que suma con el partido de Abascal. De ahí el movimiento del PNV y los escarceos de Junts.