La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (OHCHR) ha publicado este viernes un informe en que denuncia casos de tortura, maltratos, violaciones y ejecuciones de prisioneros de guerra por parte de Rusia y Ucrania en un periodo de seis meses, entre agosto del 2022 y en enero del 2023. La ONU ha afirmado que el conflicto armado ha comportado toda una serie de violaciones de los derechos humanos que han afectado tanto a civiles como a militares y ha definido la situación como "nefasta". El organismo ha verificado que 1.605 personas han muerto y 4.382 han resultado heridas como resultado de la guerra, pero admite que las cifras reales probablemente son mucho más altas.
Electrocuciones, palizas y violencia sexual contra los prisioneros de guerra
El informe explica que se han registrado 214 casos de desapariciones forzosas y detenciones arbitrarias de civiles en territorio ucraniano ocupado por las fuerzas rusas. En concreto, de 185 hombres, 24 mujeres y 5 niños, que fueron detenidos en sus casas, sitios de trabajo o en la calle. Entre los que fueron liberados, el OHCHR ha entrevistado a 89 personas, que han confirmado haber sufrido torturas y maltratos durante la detención, con el objetivo de que "confesaran haber prestado ayuda a las fuerzas ucranianas o para intimidar aquellos con una visión pro-Ucrania".
Las torturas incluían palizas, porrazos, amenazas de dispararles en las manos y las piernas, mutilarlos o ejecutarlos; privación del sueño, exposición a temperaturas muy bajas, electrocuciones, simulacros de ejecuciones o violencia sexual. En este sentido, el OHCHR ha destacado el caso de una mujer sometida a violaciones repetidas mientras estaba detenida por miembros de las fuerzas armadas rusas y del Servicio de Seguridad de Rusia (FSB). Además, desde el inicio de la guerra en febrero del 2022, ha confirmado la ejecución de 15 prisioneros de guerra, el uso de los prisioneros como escudos humanos y la muerte de dos heridos por la falta de atención médica.
La jefa de la Misión de Vigilancia de DDHH de la ONU en Ucrania, Matilda Bogner, ha explicado que el personal penitenciario sometió a los prisioneros de guerra a las llamadas "palizas de bienvenida", en las cuales golpeaban y electrocutaban de forma prolongada a los prisioneros. Un maltrato que se repetía regularmente durante las inspecciones en las celdas o mientras los paseaban por las instalaciones. En este sentido, los prisioneros han narrado que tenían miedo de salir de la celda para ducharse porque acababan sufriendo "palizas y humillaciones con tintes sexuales".
Por otra parte, en territorio bajo control ucraniano, se han confirmado 91 casos de detenciones arbitrarias o desapariciones, 79 hombres y 12 mujeres, a quien las fuerzas de Ucrania arrestaban por la sospecha de que fueran colaboradores de Rusia. El 53%, es decir, 73 personas, han afirmado haber sido torturadas o maltratadas por las fuerzas ucranianas durante interrogatorios, y sujetos a un régimen de incomunicación. El tipo de tortura era similar a lo que se ha detectado en el caso de Rusia, incluyendo electrocuciones, apuñalamientos y tiros. También en este bando del conflicto se han registrado ejecuciones de prisioneros de guerra, en concreto de 25 rusos.
El informe de las Naciones Unidas también señala que hasta el 31 de enero se han confirmado 133 víctimas de violencia sexual, de las cuales 85 eran hombres, 45 mujeres y 3 niñas. De estos, 109 casos son atribuibles a las Fuerzas Armadas rusas, las autoridades policiales rusas y el personal penitenciario, y 24 casos son atribuibles al Servicio de Seguridad de Ucrania. También han documentado traslados de civiles desde territorio ocupado ucraniano hacia Rusia, "algunos de los cuales pueden constituir traslados forzados o deportaciones". Entre ellos, había menores y niños no acompañados de Donetsk, Járkov, Jérson, Kyiv y Odesa.
