Netanyahu tilda a Erdogan de "dictador antisemita" después de pedir una orden de detención contra él

Nuevo capítulo en las crecientes tensiones entre Israel y Turquía por su posición en Oriente Medio. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha respondido de forma taxativa a la petición de Turquía a la Interpol de interponer una orden internacional de arresto contra él, y otros altos cargos de su gobierno, por varios cargos de crímenes de guerra derivados del trato a los integrantes de la Flotilla Global Sumud. Netanyahu ha descrito el último movimiento turco como un "intento patético de intimidar a los líderes y a los soldados de Israel" y ha tildado al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de "dictador antisemita".

"Erdogan es un dictador antisemita", escribe Netanyahu en un comunicado difundido por su oficina, en el que asegura que el presidente turco "ha masacrado a los kurdos, da refugio a terroristas de Hamás, ocupa la mitad de Chipre y encarcela a un número récord de periodistas y políticos que se le oponen". El Ministerio de Justicia turco pidió una orden de detención para Netanyahu y otros miembros de su gobierno a la Interpol, dando continuidad a las órdenes de arresto turcas que un tribunal de Estambul emitió el pasado mes de julio, tal como recuerda en un comunicado el ministro Akin Gürlek.

Netanyahu y los otros 34 acusados, entre ellos el militar Afek Moskovitch, están perseguidos por delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y torturas, derivados del abordaje en aguas internacionales de la Flotilla Global Sumud, que transportaba ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. "Rechazamos categóricamente que el gobierno de Netanyahu sea inmune a la rendición de cuentas. No permitiremos que los crímenes cometidos en Gaza queden impunes", declaró el ministro Netanyahu enmarca la petición del gobierno turco a la Interpol en un conflicto mayor entre las dos potencias militares que, en los últimos días, ha tenido Siria como escenario. "Ahora pretende extender su agresión contra Israel a Siria. Israel no lo tolerará", continúa el texto. 

Bombardeo de una base en el norte de Siria

El primer ministro israelí hace referencia al supuesto intento de Turquía de introducir sus tropas en una base militar en el noreste de Siria, razón por la cual el ejército israelí la bombardeó el pasado miércoles. Después de, a su parecer, haber neutralizado a Irán y a sus aliados en su capacidad de suponer una posible amenaza contra Israel, Netanyahu gira el foco hacia Siria. A Netanyahu le preocupa la posible influencia que pueda ejercer Ankara en la construcción del nuevo ejército y Estado sirio después de la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Durante los primeros meses del nuevo régimen, que lidera el exguerrillero islamista Ahmed al-Sharaa, el ejército israelí bombardeó decenas de posiciones y bases militares del sur de Siria y expandió las zonas que ocupa militarmente en esta área, justificándolo con la supuesta protección de la minoría religiosa drusa, también presente en Israel.

Israel aseguró que Damasco permitió el despliegue de tropas turcas en la base de Abu al-Duhur, cercana a la ciudad de Idlib, y que había hecho caso omiso de sus advertencias de que este despliegue supondría una amenaza a la seguridad de Israel. Sin embargo, tanto Siria como Turquía lo han negado. Los ataques del martes se producen después del empeoramiento de las tensiones entre Israel y Turquía y de una retórica cada vez más dura entre los dos países sobre Siria.

Turquía, que tiene el segundo ejército más grande de la OTAN y que este mes ha firmado un pacto de defensa mutua con Pakistán y Arabia Saudita, se ha convertido en uno de los principales aliados de Al-Sharaa. Ha estado entrenando al ejército de Siria, ayudándolo a reconstruir sus instituciones e infraestructuras estatales y proporcionándole apoyo militar y diplomático.

Escalada retórica, de momento

De hecho, tanto el gobierno sirio como el turco desmintieron las acusaciones israelíes del despliegue militar en la base, y desde Ankara se insistió en decir que no tenía previsto ningún movimiento de tropas en el norte de Siria y que continuaría su cooperación militar para entrenar al nuevo ejército sirio. A pesar de estos desmentidos, Israel advirtió a Turquía que dejara de perseguir "aventuras peligrosas" en Siria, mientras que Ankara continuó exigiendo el fin de lo que describió como ataques "irresponsables" de Israel. Donde tampoco gustó el ataque es en Washington. El embajador de Estados Unidos en Turquía y enviado especial para Siria e Irak, Tom Barrack, dijo en una publicación en la red social X que el gobierno de Donald Trump estaba "profundamente preocupado porque los ataques aéreos israelíes confirmados en la base aérea de Abu al-Duhur constituyen una escalada innecesaria que no promueve la estabilidad regional".

Sin embargo, el ministro de Defensa israelí ha indicado este sábado que se comunicó al gobierno estadounidense las intenciones de bombardear la base, pero que no obtuvieron ninguna respuesta. "Se transmitió información de inteligencia a los elementos autorizados en Estados Unidos. Después de que la petición no recibiera respuesta, el primer ministro [Benjamin Netanyahu] y yo [el titular de Defensa, Israel Katz], autorizamos llevar a cabo el ataque, que se ejecutó con éxito", recoge un comunicado del ministerio.

Según Defensa, las fuerzas armadas israelíes habían recomendado "en varias ocasiones" llevar a cabo el bombardeo por "clara información de inteligencia recibida sobre las intenciones de Turquía de llevar a cabo acciones que podían poner en peligro la seguridad del Estado de Israel". Y, en el marco de la contienda electoral, el comunicado también se dirige tanto a la oposición israelí como a la prensa, asegurando que "pintar la operación en Siria con colores políticos es una combinación de ignorancia, falta de comprensión de los intereses de seguridad de Israel y un deseo constante de atacar al gobierno".

A Israel le preocupa la existencia de este nuevo ejército, y ha bombardeado en múltiples ocasiones bases militares y puntos estratégicos sirios para retrasar su reconstrucción. Los expertos sitúan esta nueva escalada con Turquía en el marco de la campaña para las elecciones de este mes de octubre, donde los partidos de la coalición de Netanyahu esperan revalidar el gobierno poniendo el énfasis en la agenda de ser la única potencia regional para poder mantener la seguridad del país. Las advertencias cruzadas y el tono de las declaraciones han elevado las tensiones entre Turquía e Israel hasta el punto de que se teme una crisis con riesgo de confrontación militar directa.

Sin embargo, ninguno de los dos parece, de momento, dispuesto a llegar hasta este punto. Hasta ahora, Erdogan no se ha pronunciado con demasiada dureza sobre los ataques o la retórica israelí, y rechazó la denuncia de una escalada militar por parte de Netanyahu, asegurando que provenían de "su intento de perseguir unas políticas expansionistas y desestabilizadoras en la región antes de las elecciones en Israel".