Benjamin Netanyahu ha decidido hacer frente al plan de Donald Trump para Gaza. El primer ministro israelí ha rechazado este domingo de manera explícita el documento de 15 puntos impulsado por la Junta de Paz que preside el mandatario estadounidense y ha advertido que las tropas israelíes no se retirarán de la Franja hasta que Hamás esté completamente desarmado. Netanyahu, además, ha reivindicado que Israel es capaz de mantener sus posiciones incluso ante su principal aliado, Estados Unidos. "Quiero aclarar una cosa: Israel rechaza el documento de 15 puntos", ha sentenciado Netanyahu al inicio de la reunión semanal de su gobierno, después de las presiones para que aclarara públicamente si aceptaba o no la hoja de ruta promovida por Washington para avanzar en la Gaza de posguerra. El primer ministro ha dejado claro que la retirada del ejército israelí está condicionada a un desarmamento total de Hamás. "Las Fuerzas de Defensa de Israel no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que Hamás sea desarmado", ha afirmado. Y ha querido precisar qué significa esto para su gobierno: "Cuando digo que Hamás debe ser desarmado, me refiero a las armas pesadas, las armas menos pesadas, todas las armas. Hablamos de un desarmamento real, no de uno ficticio". Netanyahu también se ha mostrado rotundo y taxativo en cuanto al futuro de Gaza: "Mientras yo sea primer ministro, no se creará ningún Estado palestino, ni en Cisjordania ni en Gaza", ha remachado.
Prime Minister Benjamin Netanyahu at the Start of the Government Meeting:
— Prime Minister of Israel (@IsraeliPM) August 9, 2026
"Israel does not accept the 15-point document. The IDF will not carry out any withdrawal until Hamas is genuinely disarmed, and it will continue to thwart threats against our forces and citizens."
Full… pic.twitter.com/UrVY2FK9wO
El jueves 30 de julio, Trump anunció que la Junta de Paz había alcanzado un acuerdo para el desarme total de Hamás y de otros grupos de la Franja, que calificó de "acuerdo histórico" y que, según aseguró, permitiría avanzar hacia la segunda fase del alto el fuego. La negativa israelí abre una grieta con la administración Trump, que intenta hacer avanzar su hoja de ruta para consolidar la tregua y definir el futuro de la Franja. Hamás ha aceptado la propuesta, pero desde Israel existe el temor de que el movimiento islamista utilice las negociaciones para evitar una nueva ofensiva militar sin renunciar realmente a su capacidad armada.
"Sabemos mantenernos firmes"
Netanyahu ha combinado el rechazo al plan de Gaza con elogios a Trump, pero también con una advertencia inequívoca a Washington. "Siento un gran respeto por el presidente Trump. Es un gran amigo nuestro en la Casa Blanca", ha afirmado, antes de reivindicar la cooperación entre los dos países ante Irán. Acto seguido, sin embargo, ha remarcado que esta alianza no implica que Israel deba aceptar todas las propuestas de Washington. "Podemos y sabemos mantenernos firmes incluso ante nuestros mejores amigos cuando sea necesario", ha asegurado.
Según Netanyahu, Israel sigue negociando con Estados Unidos sobre las discrepancias en torno al plan. "Ellos tienen ideas; algunas nos parecen aceptables y otras no, y sabemos cómo oponernos a ellas", ha explicado. "Lo hemos demostrado en el pasado y lo seguimos demostrando hoy". El primer ministro también ha advertido que el ejército israelí seguirá actuando contra cualquier amenaza en Gaza. Netanyahu considera que Hamás conserva capacidad para atacar a Israel y atribuye la relativa calma de las últimas semanas al poder de disuasión israelí. "Quizás nos atacará, pero ¿por qué han pasado tantas semanas sin que lo haga? Porque sabe el duro golpe que le infligiremos si lo hace", ha sostenido.
Sin retirada antes del desarme
El documento de 15 puntos impulsado por la Junta de Paz pretende avanzar en el futuro de Gaza e incluye el desarme de Hamás, el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización y la retirada progresiva de las tropas israelíes. El gobierno israelí ha avalado la entrada de esta fuerza internacional para que contribuya a desarmar a Hamás y asuma funciones de control sobre el territorio, pero Netanyahu rechaza que Israel deba retirar sus fuerzas antes de que el desarme sea completo.
Esta es precisamente una de las principales discrepancias sobre la aplicación de la hoja de ruta. Diversos dirigentes israelíes habían presionado a Netanyahu para que dejara claro públicamente que Israel no aceptaría unas condiciones que comportaran la retirada de las tropas sin garantías sobre la desaparición del arsenal de Hamás. La negativa expresada ahora por Netanyahu pone en duda la aplicación del plan sobre el terreno y evidencia las diferencias entre Washington y el gobierno israelí sobre cómo se debe ejecutar.
Netanyahu vuelve a cerrar la puerta a un Estado palestino
El primer ministro israelí también ha aprovechado su intervención para reiterar una de sus líneas rojas: la negativa a permitir crear un Estado palestino. "Mientras yo sea primer ministro, no se establecerá un Estado palestino", ha asegurado, tanto en referencia a Gaza como a Cisjordania. "Ni Fatahistan ni Hamastan", ha reiterado este domingo Netanyahu, que ha añadido a los nombres de los partidos palestinos el sufijo persa -stan, presente en nombres de países como Afganistán o Pakistán.
Netanyahu también ha defendido la política de su gobierno en otros frentes de la región. Sobre Irán, ha prometido que Teherán no dispondrá de armas nucleares mientras él continúe al frente del gobierno israelí, independientemente de si se llega o no a un acuerdo internacional.
En cuanto al Líbano, ha asegurado que Israel ha actuado "con contundencia" durante los últimos días contra objetivos que considera terroristas y ha afirmado que está en marcha una operación "de gran importancia", sin dar más detalles. "La seguridad de todos los ciudadanos de Israel no es negociable. Nos mantenemos firmes en la defensa de estos intereses", ha concluido Netanyahu, en una intervención que llega en plena intensificación de la batalla política interna israelí y en medio de las críticas de sus adversarios, que lo acusan de haber permitido que Trump tenga demasiada influencia sobre las decisiones de seguridad de Israel.
La influencia del contexto electoral
La postura de Netanyahu se enmarca en un contexto electoral. Israel tiene las elecciones legislativas fijadas para el 27 de octubre de 2026, después de que la Knéset se disolviera en julio. Por lo tanto, Netanyahu ya está efectivamente en campaña electoral, a menos de tres meses de las urnas. La campaña llega con Netanyahu bajo presión y con unas encuestas que no garantizan que el Likud sea la primera fuerza. Estas elecciones, además, serán las primeras desde los ataques del 7 de octubre de 2023 y la guerra posterior, de manera que Gaza, la seguridad y la gestión de Netanyahu serán inevitablemente el centro de la batalla electoral, en un contexto que reduce su margen para hacer concesiones sobre Gaza.