Arabia Saudita, Turquía y Pakistán se blindan con un acuerdo de defensa mutua que Irán tilda de inútil

En medio de la tensión por la guerra en Oriente Medio y en un momento especialmente delicado para Arabia Saudí con la entrada de los rebeldes hutíes de Yemen en la guerra en el estrecho de Bab el-Mandeb o su golpeo en Irak con Estados Unidos, tres de las grandes potencias regionales han firmado un acuerdo de mutua defensa. Desde la ciudad de La Meca, Arabia Saudí, Turquía y Pakistán han escenificado la firma de un acuerdo de defensa conjunta que implica que una agresión contra uno de ellos representará un ataque contra los tres. En el centro de la región, y también de la tensión en Oriente Medio, está Irán, que no ha tardado en reaccionar al anuncio del acuerdo. El diputado y portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlament iraní, Ebrahim Rezaei, ha advertido a los saudíes que el acuerdo "no les traerá seguridad", como tampoco lo habrían hecho "años de lactancia unilateral de los estadounidenses". Para poder tener seguridad, insiste el alto cargo iraní, "reformen sus políticas para no tener que depender de la seguridad de otros". 

El lugar escogido para la firma del acuerdo, que han descrito como "histórico" por estas tres potencias musulmanas sunitas, ha sido la ciudad de La Meca, donde se han reunido el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. El pacto representa, en sus palabras, una muestra de "solidaridad islámica" compartida entre los tres países, que se ha escenificado cuando los tres líderes han rezado conjuntamente las oraciones del viernes —el día sagrado para los musulmanes— en la Gran Mezquita de La Meca.

Acuerdo entre tres potencias regionales

El objetivo del Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, establece como objetivo "reforzar la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión" y estipula que "cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres Estados se considerará un ataque contra todos ellos". Asimismo, prevé el "fortalecimiento de todos los aspectos de la cooperación" en materia de defensa entre estos tres países, mientras que también busca ampliar los "intereses estratégicos compartidos" para "promover la paz" en Oriente Medio.

El texto formaliza una unión en materia de defensa de tres pesos pesados en la región. Turquía tiene el segundo ejército más numeroso de la OTAN, solo por detrás de Estados Unidos y una creciente industria de defensa; Arabia Saudita es el principal pilar económico de la región y Pakistán, por su parte, es el único país de mayoría musulmana con armas nucleares, aunque desde La Meca aseguran que el acuerdo no habla de estas capacidades

Momento crítico para Arabia Saudita

El acuerdo, sin embargo, se formaliza en un momento crítico en la región. Mientras Turquía insiste en detener la guerra en la Franja de Gaza, Pakistán ha ejercido estos últimos meses como mediador entre Teherán y Washington D. C. para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto que Estados Unidos abrió, conjuntamente con Israel, el pasado mes de febrero. Estos dos países formalizan el acuerdo con Riad en un momento en el que Arabia hace frente a los ataques de represalia iraníes y de milicias proiraníes chiitas de Irak, el cierre del estrecho de Ormuz y ahora el lanzamiento de drones y un bloqueo marítimo por parte de los hutíes de Yemen.

Los insurgentes comenzaron a golpear la monarquía wahabita después de acusarla de bombardear el aeropuerto de Saná en julio, y el pasado día 20 anunciaron un bloqueo a la navegación saudita en el mar Rojo, que después de la crisis de Ormuz se convirtió en la principal vía de salida para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita.

Ante las lecturas que pudieran hacer Irán y sus aliados chiitas del acuerdo de defensa tripartito, el subsecretario para la Diplomacia Pública del Ministerio de Exteriores saudita, Rayed Krimly, ha asegurado en un mensaje en la red social X que esta nueva alianza no busca crear "un eje militar" sectario ni tampoco tiene "ambiciones nucleares". "No constituye una amenaza para la seguridad de ningún país de la región ni representa una escalada de tensiones entre ningún Estado", ha insistido el diplomático.