Las piezas para celebrar un segundo referéndum en Escocia hoy por hoy no acaban de encajar. Con la oposición determinada del primer ministro británico Boris Johnson, la idea de una votación pactada no parece que pueda llegar pronto. Es en ese escenario en el que han surgido voces del movimiento independentista escocés que apuestan firmemente por explorar otras vías. Como el caso del diputado en Westminster, Neale Hanvey (Belfast,1964), miembro del partido Alba, creado por el exprimero ministro escocés, Alex Salmond.

Hasta hace poco, sin embargo, Hanvey formaba parte del Partido Nacionalista Escocés (SNP) que actualmente lidera la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon. Hanvey entró en Westminster en 2019 como diputado del SNP, pero varios motivos lo llevaron a abandonar la formación en marzo de este mismo año. La falta "de acciones convincentes" es uno de ellos, según apunta. En una entrevista con ElNacional.cat, Hanvey explica la propuesta de su partido para conseguir la independencia de Escocia, más allá de la vía del referéndum pactado.

 

¿Cree que es posible que se celebre un segundo referéndum de independencia en Escocia en 2023, como ha prometido la primera ministra Nicola Sturgeon?

En estos momentos, honestamente, creo que es poco probable, pero no imposible. Aunque el momento es muy diferente de cómo estábamos en el primer referéndum. Entonces, estaba asegurado porque Alex Salmond trabajó durante mucho tiempo con David Cameron para conseguirlo.

Pero ahora, aunque tenemos un mandato serio para hacer un nuevo referéndum, también tenemos un primer ministro que se ha opuesto a aplicar la Sección 30, que es lo que nos daría el poder para convocar un nuevo referéndum.

Los partidos de Westminster han adoptado la creencia que depende de su voluntad dejarnos votar o no, y eso creo que es extremadamente antidemocrático y equivocado.

 

¿Pero entonces, cree que si hubiera un segundo referéndum, la independencia tiene opciones de ganar? La última encuesta del The Times decía que el SÍ crece un punto, pero NO lo continúa al frente.

Escocia está ahora en una posición increíblemente buena para ganar un referéndum si lo podemos tener.

Recuento de votos durante el referéndum por la independencia de Escocia en 2014. / Efe

También es cierto que las opiniones no han cambiado mucho. Desde el Brexit, las dos opciones se han mantenido estáticas y pocos han cambiado de idea. Hoy por hoy, soy escéptico con lo que digan las encuestas hasta que no empiece la campaña otra vez. Nosotros, el partido Alba, ya hemos empezado. Y yo seguiré haciendo campaña por la independencia tanto como pueda, pero espero no tener que hacerlo durante mucho más tiempo.

 

¿Cuál es el papel del partido Alba, después de que las últimas elecciones escocesas no entrara en el parlamento?

El objetivo es trabajar con todo el mundo para asegurar un segundo referéndum. Todo el mundo estaría de acuerdo si tuviéramos un nuevo pacto para celebrarlo. Pero veo poca actividad. Mi preocupación no recae en el movimiento independentista ni en los miembros del SNP que quieren asegurar la independencia. Radica en los líderes que no están haciendo absolutamente nada para que eso pase.

Los partidos de Westminster creen que depende de ellos dejarnos votar o no, y eso es extremadamente antidemocrático.

El mandato para convocar un nuevo referéndum se ha abordado de una manera mucho más tímida de lo que me gustaría. Desde el referéndum del Brexit, nos dijeron que votaríamos inmediatamente después de que hubiera un acuerdo para salir de la UE. Pero se ha ido retrasando una y otra vez, y veo palabras fuertes pero poca acción convincente.

Tampoco tiene sentido limitarse solo a la opción del referéndum, hay otras vías que vale la pena explorar. Esta es una de las razones por las cuales me marché.

 

¿Y cuál es vuestra propuesta?

Desde la Carta Atlántica de 1941, que sellaba el derecho a la autodeterminación y el derecho de los pueblos a decidir sobre su territorio, ninguno de los estados que ha dejado de formar parte del Reino Unido ha utilizado la Sección 30 o ha hecho un referéndum. Como Irlanda, por ejemplo, ellos lo negociaron.

La gente está mucho más dispuesta a movilizarse en Catalunya. Es muy inspirador.

Lo que dice mi partido es que hay otras vías para conseguir la independencia, vías legales, que tenemos que empezar a explorar, y que ya se han utilizado otras veces. Si tenemos una mayoría de diputados que son partidarios de la independencia, vamos a Westminster y lo negociamos. Si nos niegan el referéndum, buscamos otras vías.

La independencia es una materia pendiente y urgente, hace mucho tiempo que estamos sufriendo las consecuencias de vivir dentro del Reino Unido, y ahora dentro del Brexit. Es hora de empezar a utilizar estas nuevas rutas.

Hay muchas cosas que considerar, y creemos que tenemos que explorar ahora todas las opciones.

 

¿Cree que, en el caso de optar por vías más allá del referéndum, el gobierno británico podría actuar como España en Catalunya?

Aquí en el Reino Unido no tenemos una constitución escrita, una situación bastante diferente a España. Y por eso uno de los riesgos sería que si vamos hasta el final con el referéndum como la única vía para conseguir la independencia y no se consigue, asentaríamos el precedente de que esta es la única manera de hacerlo.

Manifestación independentista en Escocia. / Europa Press

El otro riesgo es la emergencia de un movimiento que busca cambiar el Acta de Unión entre Escocia e Inglaterra. Si nos acusan de romper leyes constitucionales como esta, nos podríamos encontrar en los tribunales con una situación similar a la de Catalunya.

 

¿Cuál es la visión que tiene del independentismo catalán?

Yo estuve en Barcelona antes del referéndum, y se sentía que el movimiento independentista era muy activo. La gente está mucho más dispuesta a movilizarse en Catalunya, tienen la capacidad de salir y tomar las calles. Es muy inspirador. Ojalá más gente en Escocia estuviera tan movilizada.

 

¿Y hay similitudes entre Catalunya y Escocia?

Creo que entre las personas que buscan la libertad de sus naciones hay siempre simpatía y afecto hacia movimientos que son similares. Por ejemplo, nosotros tampoco no tenemos las capacidades ni las herramientas para decidir sobre Escocia. ¿Te imaginas dar a tu vecino todos tus ingresos y que fuera él quien decidiera cuánto tienes que gastar en tu familia? Es una analogía simple pero efectiva, y es un desafío que tenemos tanto en Escocia como en Catalunya.

Creo que todo eso tendría que llevar a una discusión mucho más amplia: ¿cómo pueden situaciones como esta solucionarse de una nueva manera?

Las vías alternativas son válidas, y realmente vale la pena que las exploremos.

 

Imagen principal: El diputado del partido Alba en Westminster, Neale Hanvey. / Alba Party