Tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero de 2026 en Caracas, el presidente Donald Trump puso a Venezuela bajo el control político de la Casa Blanca y designó a Marco Rubio como arquitecto y supervisor absoluto de los activos y del futuro político del país. En calidad de secretario de Estado y gobernador de facto del país latinoamericano, Rubio ha defendido este miércoles ante el Senado que la hoja de ruta venezolana debe seguir el ejemplo de la Transición española tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. “Hay precedentes. Puedo mencionar varios ejemplos, como España o Paraguay, lugares donde hubo una transición de un régimen autocrático a una democracia y tardó tiempo”, ha argumentado en una comparecencia destinada a explicar la nueva política de la Casa Blanca hacia Venezuela.
Rubio ha admitido que, en este escenario, es imposible fijar ahora mismo un calendario cerrado para el futuro político de Venezuela. El republicano ha asegurado que no puede dar “un plazo exacto” de cuánto tiempo tardará la transición, pero ha remarcado que “no puede durar para siempre” y que habrá que ver cambios tangibles en un margen relativamente corto. “Debemos haber avanzado mucho más para que la situación no sea la misma que hoy. Probablemente podré dar una respuesta mejor cuando finalmente tengamos gente sobre el terreno”, ha señalado, haciendo referencia al despliegue de una embajadora como punto de inflexión. El secretario de Estado también ha diferenciado entre mantener contactos diarios por teléfono con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y lo que supone “trabajar realmente” con la sociedad civil y las autoridades locales sobre el terreno.
Sea como sea, al presentar la Transición española como modelo, Rubio apunta a un proceso que, con los años, ha generado debates intensos entre historiadores, juristas y movimientos de memoria histórica. Diversas voces han cuestionado que fuera una ruptura limpia con el franquismo y han remarcado el peso que mantuvieron en ella las élites del antiguo régimen. En este contexto, la Ley de Amnistía de 1977 se ha señalado a menudo como un instrumento que, al tiempo que liberaba presos políticos, consolidaba la falta de responsabilidades penales para los responsables de la represión franquista y evitaba depuraciones profundas dentro del aparato del Estado.
Seis meses como periodo clave
Rubio ha defendido que la operación militar estadounidense ha roto un bloqueo político que consideraba insalvable. “Lo único que digo es que, antes de esto [la intervención militar de Estados Unidos], la situación estaba estancada. Antes de esto, habíamos pasado 14 años intentando cambiar la dinámica en Venezuela. Esta es la primera vez en más de una década que vemos la posibilidad de cambiar las condiciones de la sociedad”, ha remarcado. El secretario de Estado ha situado el horizonte de los próximos seis meses como período clave para comprobar si la transición avanza de manera real y ha subrayado que la recuperación de la vida cívica y económica será un indicador central. Ante el Comité de Exteriores, ha vuelto a apelar al objetivo de una Venezuela “democrática, próspera y amigable”, sin renunciar, sin embargo, a la posibilidad de recurrir de nuevo a la fuerza si el gobierno de Delcy Rodríguez no coopera plenamente con Washington.
