La tensión está escalando en Oriente Medio. Ante las protestas masivas en Irán, las más importantes de los últimos años, el presidente Donald Trump ha reiterado sus amenazas de intervenir si el régimen de los ayatolás no cesa en su represión contra los manifestantes, que según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos ya se ha cobrado al menos 116 muertos y más de 2.600 detenidos según las últimas estimaciones, aunque el principal medio de la oposición, Iran International, asegura que las estimaciones “indican que unas 2.000 personas han sido asesinadas en las últimas 48 horas”. Teherán, sin embargo, ha reaccionado este domingo a las advertencias del presidente de los Estados Unidos y ha amenazado con tomar represalias contra Israel y las bases militares estadounidenses en caso de ataques de los Estados Unidos contra Irán, mientras fuentes israelíes afirmaban que Israel estaba en alerta máxima ante la posibilidad de cualquier intervención estadounidense.
“En caso de un ataque militar por parte de los Estados Unidos, tanto el territorio ocupado como los centros militares y navales norteamericanos serán nuestros objetivos legítimos”, ha declarado Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y ex comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, en unas declaraciones transmitidas por la televisión estatal, utilizando el eufemismo de “territorio ocupado” para referirse a Israel, que la República Islámica no reconoce, ha prometido destruir y considera territorio palestino ocupado.
El presidente del país, Masoud Pezeshkian, también ha roto su silencio para denunciar que los Estados Unidos e Israel están detrás de las protestas, y que lo que quieren es "sembrar el caos y el desorden" en Irán, ordenando los "disturbios". No se tiene que permitir que "alborotadores y terroristas" perturben la sociedad iraní. "El pueblo tiene que creer que nosotros [el gobierno] queremos instaurar la justicia", declaró a la emisora estatal IRIB.
Israel está en alerta máxima ante la posibilidad de una intervención estadounidense para apoyar un movimiento de protesta nacional contra el régimen en Irán, según indican fuentes que recogen medios hebreos. Las fuentes, que estuvieron presentes en las consultas de seguridad israelíes durante el fin de semana, no dieron más detalles sobre el significado práctico del estado de alerta máxima de Israel. Israel y Irán libraron una guerra de doce días en junio, y Estados Unidos atacaron instalaciones nucleares iraníes en los últimos días del conflicto. En una llamada telefónica realizada ayer, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, abordaron la posibilidad de una intervención de Estados Unidos en Irán, según una fuente israelí presente en la conversación. Un funcionario estadounidense confirmó la llamada, pero no especificó los temas tratados.
Según el diario The New York Times, Trump está considerando seriamente atacar Irán y ha recibido informes y diferentes opciones militares que ahora están sobre la mesa, e incluso se contemplan ataques a objetivos no militares en Teherán, afirma el rotativo, citando fuentes de funcionarios estadounidenses. “(Trump) no ha tomado una decisión final, pero los funcionarios dijeron que estaba considerando seriamente autorizar un ataque en respuesta a los esfuerzos del régimen iraní por reprimir las manifestaciones provocadas por el descontento económico generalizado”, según el diario. Trump ha expresado públicamente su apoyo a los manifestantes, afirmando que "Irán busca la libertad" y que Estados Unidos está “preparado para ayudar”, advirtiendo contra matanzas de civiles pacíficos. Sin embargo, los asesores advierten que un ataque podría fortalecer el régimen o provocar represalias, por lo que buscan tiempo para preparar las defensas militares en la región.
El aislamiento de internet supera las 60 horas
Mientras tanto, Irán intenta contrarrestar el relato asegurando que ha llevado a cabo detenciones importantes de figuras clave del movimiento de protesta, según ha afirmado el jefe de la policía nacional del país. “Anoche se produjeron detenciones importantes de los principales elementos de los disturbios, que, si Dios quiere, serán castigados tras pasar por los procedimientos legales”, dijo Ahmad-Reza Radan a la televisión estatal, sin dar detalles sobre el número ni la identidad de los detenidos. La televisión estatal iraní informa sobre las bajas de las fuerzas de seguridad, al tiempo que presenta una situación de control nacional, sin mencionar a los manifestantes muertos, a los que se refiere cada vez más como “terroristas”. Sin embargo, también reconoce que las protestas continuaban este domingo, con manifestaciones en Teherán y en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste. Aunque el bloqueo de internet continúa vigente y supera ya las 60 horas, según Netblocks, las redes siguen haciendo virales las imágenes que llegan de Teherán, como la quema de la mezquita de Al-Rasool, una de las principales de la capital iraní.
Así y todo, el bloqueo está afectando a los ciudadanos, que no pueden acceder a las redes sociales, WhatsApp, Telegram ni a VPN para compartir imágenes o coordinar manifestaciones, dejando el país en una "oscuridad digital" con una conectividad situada entre el 1% y el 5% de los niveles normales. Las llamadas internacionales y los mensajes de texto están bloqueados, lo que fuerza el uso de radios o satélites ilegales como Starlink, que también sufre interferencias. Esto oculta la represión y la cifra real de los muertos, pero paradójicamente ha impulsado aún más salidas a la calle debido a la frustración acumulada. Los bancos, los comercios y las transacciones digitales están inoperativos, lo que afecta a los pagos, las inversiones en oro y las startups; los vuelos se cancelan y el transporte se complica sin aplicaciones ni información en tiempo real. La crisis económica preexistente (inflación superior al 52%) y el colapso del rial) se agrava, con vendedores del bazar y trabajadores paralizados.
