El déficit fiscal es la diferencia entre los impuestos que pagamos los catalanes y los gastos que el gobierno de España realiza en Catalunya. Uno de los primeros que intentó calcular las primeras balanzas fiscales, fue Ramon Trias Fargas en los años 60, pero la evolución más fiable del déficit fiscal la podemos ver a partir de los años 80. A lo largo de todos estos años la cifra del déficit fiscal ha ido variando, desde los 2.465 millones de 1986 hasta los 16 millones de euros cada año en los cuales se sitúa actualmente.

Desde determinados sectores, muchas veces se justifica el déficit fiscal que sufre Catalunya diciendo que muchas otras regiones europeas tienen déficits fiscales parecidos. Habitualmente la comparación la hacen con regiones ricas alemanas, pero este es un argumento falaz. Si se quiere hacer una comparación justa, como es lógico, se tiene que hacer con las regiones europeas que tienen un nivel de riqueza similar al de Catalunya. Si hacemos esta comparación internacional, vemos que la mayoría de las regiones europeas de renta similar tienen un superávit fiscal o bien un déficit fiscal no superior al 3% del PIB. Por lo tanto, bajo este argumento, es difícil justificar un déficit fiscal entre el 8 y el 10% para Catalunya...

También hay quien dice que es normal esta mayor diferencia fiscal porque en España también hay un mayor desequilibrio "regional", pero según estudios de la Comisión Europea, el país más desequilibrado en este sentido es Alemania, seguimiento de Francia, Italia, el Reino Unido en su momento, y después España. Es decir, otro argumento que tampoco se ajusta a la realidad.

Según el estudio realizado por la Cambra de Comerç, si elimináramos este déficit fiscal reduciremos las diferencias en bienestar respecto de países como Dinamarca. Es más, según el mismo estudio si invirtiéramos el 50% del déficit fiscal en los sectores claves para la competitividad, podríamos igualar estos mismos estados.

Sin duda, cuando el déficit fiscal catalán representa cuatro veces el agujero de las pensiones o el total del gasto social de la Generalitat, este se convierte en un problema que necesita una solución urgente.