Nuestro planeta está conformado por restos de estrellas que se esparcieron en la profundidad del cosmos tras una supernova que dio paso a un nuevo ciclo vital a través de formaciones rocosas unidas por las fuerzas de la gravedad. Es una de las pocas verdades universales conocidas por el hombre. Pero lo que quizá no sabías es que la Tierra sigue formándose lentamente, recibiendo la llegada de nuevos meteoritos que moldean su superficie, aunque no a la misma escala como en sus inicios.
Recientemente, se han hallado los restos de un meteorito con más de 6 millones de años de antigüedad en Brasil. Se trata de vidrios naturales que se forman cuando un meteorito impacta contra la Tierra, un material conocido como "tectita". Lo curioso de todo esto es que todavía no se ha encontrado el cráter del impacto.
Descubren cristales de tectita en el noreste de Brasil
La tectita se forma cuando un meteorito impacta sobre la superficie terrestre. Los fragmentos de roca fundidos se lanzan al aire y, tras enfriarse rápidamente, se solidifican con formas vidriosas. Este vidrio se conoce como tectita y está compuesto principalmente por sílice (SiO₂). Suelen tener un aspecto de color negro o verdoso, con inusuales formas aerodinámicas y siempre se vinculan a meteoritos y no a actividad volcánica.
Un grupo de científicos pudo analizar los restos de tectita encontrados en el noreste de Brasil, datados con 6,3 millones de años de antigüedad y descubiertos a lo largo de un rango de 900 kilómetros. El equipo, liderado por el geólogo Álvaro Penteado Crósta, encontró hasta 500 especímenes con toda clase de siluetas.

Los investigadores utilizaron isótopos de potasio-argón para determinar su antigüedad —ya que el carbono 14 solo permite datar restos de hasta 50.000 años— y sugieren que los restos pertenecen a un meteorito que impactó en la Tierra hace más de 6 millones de años, probablemente, en el océano Atlántico, ya que todavía no se ha encontrado su cráter. Lo cual implica que llegó a nuestro planeta en el Mioceno tardío, una etapa del Neógeno en la que comenzaron a aparecer los primeros prehomínidos.
El descubrimiento se produjo al norte de Minas Gerais, en los municipios de Taiobeiras, Curral de Dentro y São João do Paraíso. Álvaro Penteado Crósta cree que podrían encontrar el cráter usando imágenes satelitales para ver cómo el entorno ha ido cambiando, moldeando y erosionándose para ocultar el impacto de este antiguo meteorito sobre la superficie del planeta.