El pantano de Susqueda, en la comarca de la Selva, ha vuelto a verter por el aliviadero ocho años después de la última vez. Las lluvias de los últimos días han hecho crecer rápidamente las reservas de agua hasta llenar completamente el embalse, que ya supera el 100% de su capacidad. Ante esta situación, la Agencia Catalana del Agua (ACA), en coordinación con Endesa, ha activado un desembalse de 250 metros cúbicos por segundo, la cifra más alta registrada desde 2018.
Aun así, el volumen actual todavía queda por debajo de episodios históricos como el de 2014, cuando se llegaron a liberar hasta 450 metros cúbicos por segundo. Incluso durante el temporal Gloria, uno de los episodios meteorológicos más intensos de los últimos años, no se llegó a soltar tanta agua como ahora.
El motivo principal de este desembalse es preventivo. Las autoridades hidráulicas buscan reducir el volumen del pantano para anticiparse a posibles nuevas aportaciones de agua. Por un lado, se prevé que continúen llegando las precipitaciones de los últimos días. Por otro, también se tiene en cuenta el deshielo progresivo en el Pirineo, que en las próximas semanas podría incrementar aún más el caudal de los ríos.
Imágenes espectaculares
La espectacular imagen del agua cayendo por el aliviadero ha atraído a varios curiosos hasta la zona de la presa. El sistema utilizado en esta ocasión es precisamente este: el agua se desborda por la parte superior de la presa y cae por gravedad, una situación que solo se produce cuando el embalse está completamente lleno.
Susqueda dispone de tres maneras diferentes de liberar agua. La más habitual es a través del difusor, que expulsa el agua en forma de chorro por el centro de la presa. También se puede desembalsar mediante las turbinas inferiores, que aprovechan el caudal para generar energía. En este caso, sin embargo, el nivel del agua ha obligado a utilizar el aliviadero.
Las precipitaciones de los últimos días también han tenido otras consecuencias alrededor del pantano. En la carretera que lleva hasta la presa se han registrado pequeños desprendimientos, con caída de piedras y árboles. Varias máquinas han estado trabajando allí para retirar los obstáculos y garantizar la seguridad de la vía.
Nivel disparado después de las lluvias
La situación no es exclusiva de Susqueda. Diversos embalses catalanes han visto disparar su nivel después del episodio de lluvias. El pantano de Sau se sitúa ya alrededor del 99% de su capacidad, mientras que el de Darnius-Boadella, en el Alt Empordà, roza el 98%. En paralelo, en la presa del Pasteral —infraestructura que deriva el agua del río Ter— la circulación supera el 130% del nivel habitual, a causa del fuerte caudal que transporta el río. De hecho, el Ter ha llegado al umbral de alerta con un caudal de 208 metros cúbicos por segundo y con tendencia creciente.
Otros ríos también han experimentado incrementos significativos. El río Muga, por ejemplo, ha multiplicado por diez su caudal habitual en algunos tramos. Ante esta situación, el ACA ha activado desembalses preventivos en diversos pantanos del territorio para garantizar la seguridad de las infraestructuras y de los cursos fluviales.
El Servicio Meteorológico de Cataluña, además, advierte que las precipitaciones aún pueden afectar cualquier punto del país. En zonas elevadas de las comarcas de Girona, incluso, se podrían superar los 200 litros por metro cuadrado en solo 24 horas.