ino Unido celebra este jueves unas elecciones clave para el futuro del país. No son elecciones generales, sino “municipales” en Inglaterra y “autonómicas” en Escocia y Gales. Todas las encuestas dibujan un panorama desolador para el Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer, que lleva solo dos años como inquilino del número 10 de Downing Street, después de conseguir arrasar a raíz de la derrota del partido conservador. Más allá del futuro incierto que le puede esperar a su gabinete, con lo que se prevé que sea un ascenso fulgurante del partido de ultraderecha del siempre polémico Nigel Farage, Reform UK, hay que fijarse en los resultados que salgan de las urnas en Gales y Escocia, donde el independentismo podría dar un importante paso adelante. 

 

Si las encuestas no van mal encaminadas, el Scottish National Party (SNP) podría obtener una mayoría absoluta importantísima en el parlamento de Holyrood, después de unos años convulsos para la formación nacionalista y gran defensora de un segundo referéndum de autodeterminación más de una década después de la derrota de 2014. Y en Gales se podría vivir una situación insólita. En un territorio dominado desde hace años y lustros por los laboristas, estos sufrirían una derrota escandalosa, mientras que el partido independentista galés, el Plaid Cymru, también se acerca a cifras históricas: si la mayoría absoluta es de 49 diputados, el último sondeo de YouGov le da 43. Además, cabe recordar que, desde febrero de 2024, Michelle O’Neill, dirigente del Sinn Féin, partido que defiende la reunificación de Irlanda, es la ministra principal de Irlanda del Norte. Su partido se convirtió en el más votado en las elecciones de 2022 y su investidura fue precedida por un largo bloqueo. De esta manera, si las previsiones se cumplen, más allá de la debacle absoluta de los laboristas y el entierro definitivo del bipartidismo, tres de los cuatro territorios que integran el Reino Unido podrían estar liderados por formaciones que defienden su independencia. 

 

 

El sueño de un segundo referéndum, ¿más cerca?

Hay que viajar en el tiempo hasta 2011 para encontrar la primera mayoría absoluta del Partit Nacional Escocès en unas elecciones como las que se tienen que celebrar este jueves. Entonces, el histórico Alex Salmond consiguió 69 escaños en el parlamento con la promesa de un referéndum de autodeterminación en el que sus conciudadanos pudieran elegir si querían ser un país independiente o continuar formando parte del Reino Unido. Este llegó después de un acuerdo con el gobierno británico liderado por David Cameron y el “sí” a la independencia perdió por unos 400.000 votos de diferencia. Salmond dimitió después de los resultados y le tomó el relevo Nicola Sturgeon, que en 2025 consiguió 56 de los 59 escaños que se jugaban en Escocia en las elecciones generales. El 2023 dimitió y comenzó un periodo convulso dentro de la formación, con primarias para su relevo con muy poco margen y más dimisiones que desembocaron en unos resultados nefastos en las generales de 2024, en las que Starmer se impuso con mucha claridad, una situación radicalmente diferente de la actual. 

Una opción bloqueada desde Londres 

Antes de su dimisión, Sturgeon prometió un segundo referéndum y se llegó a plantear la opción de que, a diferencia del primero, este fuera unilateral. Desde Londres, los conservadores, en plenas turbulencias, se negaron. Y, yendo más allá, el Supremo británico lo vetó en una decisión que generó mucho malestar. En la campaña electoral para estas elecciones, la palabra más repetida ha vuelto a ser referéndum. En segunda posición, seguramente, encontraríamos whisky, después de que Donald Trump anunciara, a raíz de la visita de Carlos III, que levantaría los aranceles a esta bebida alcohólica, uno de los emblemas del país. De toda la trifulca surgió el liderazgo de John Swinney, actual primer ministro y candidato del SNP a revalidar el cargo. En las últimas horas, el dirigente escocés se ha mostrado confiado en conseguir una mayoría absoluta para “reactivar” el camino hacia un segundo referéndum de independencia. Eso sí, no ha aclarado cuál debe ser esta ruta, ante el previsible rechazo a la celebración de una nueva consulta de autodeterminación, resolviendo en declaraciones a EFE que “la voluntad democrática del pueblo de Escocia debe ser escuchada

Recuperar la mayoría absoluta en Holyrood sería un primer paso imprescindible para alcanzar este hito, aunque no lo garantiza. En este sentido, Sweeney necesitaría un último empuje, ya que las encuestas de YouGov le dan entre 63 y 69 diputados, por los 64 que tiene actualmente en la cámara, con la mayoría absoluta fijada en los 65. Los ultras de Reform UK entrarían con empuje, con una horquilla de entre 17 y 23 diputados, convirtiéndose en segunda fuerza en el parlamento escocés, una posibilidad que pocos años atrás parecería remota. The National, diario de referencia del independentismo escocés, habla de 67 diputados para este partido, según una encuesta encargada por el mismo medio, donde también se augura un resultado histórico para los Verdes, que, como el SNP, apoyan la independencia de Escocia. 

Gales: independentismo contra ultraderecha con el objetivo de desbrozar el camino

Durante años y años, Gales ha sido uno de los grandes feudos del laborismo. A la vez que en Londres este partido sufría grandes sacudidas, en esta nación se iban sucediendo primeros ministros del mismo color político desde principios de siglo, con grandes mayorías en su parlamento. Mientras tanto, el histórico Plaid Cymru, el partido que reclama la independencia del territorio, oscilaba entre la segunda y tercera fuerza elección tras elección. En los primeros comicios a esta cámara, en 1999, consiguieron su mejor resultado, con 17 diputados, una cifra que ahora podrían pulverizar. Las últimas encuestas hablan de 43 diputados en su Senedd, parlamento en gaélicopor el partido liderado por Rhun ap Iorwerth. En el caso de que estos pronósticos se cumplan, se trataría de una victoria sin precedentes de un partido centenario, mientras que los laboristas se hundirían hasta los 12 escaños. En cambio, la ultraderecha de Reform UK se convertiría en segunda fuerza y el único partido capaz de hacer sombra a los independentistas gaélicos, superando la treintena de representantes. 

Durante toda su trayectoria, Plaid Cymru ha ido denunciando un abandono del territorio por parte de las autoridades británicas. Critican también una centralización del poder en Londres y la falta de competencias reales de los galeses a pesar de su autonomía y también la falta de financiación. En este contexto, una victoria, aunque sea por mayoría absoluta, de los independentistas gaélicos, no debe significar la misma apuesta inequívoca que en Escocia por un referéndum de autodeterminación. Ap Iorwerth, contrario al Brexit, ha ido explicando reiteradamente que durante los próximos cinco años, lo que dura su mandato, no habrá una consulta de estas características en Gales. En cambio, los términos utilizados por el candidato hablan más de “abrir un camino” para conseguir este hito a medio plazo, estudiando las diferentes posibilidades mientras las encuestas continúan apuntando que el apoyo a la independencia es minoritario. El pasado mes de febrero, por ejemplo, se planteó una comisión para explorar el futuro constitucional de Gales durante los primeros cien días de gobierno. Habrá que esperar a los resultados de este jueves, pero todo parece indicar que este “camino” ya ha comenzado en otro territorio británico, un nuevo dolor de cabeza para Londres.