Las protestas en Irán comenzaron el 28 de desembre. En aquel momento la ciudadanía de la República Islámica todavía disponía de Internet y existía un espacio de comunicación con el exterior que permitió que la información traspasara fronteras. Internet, como ha pasado en múltiples ocasiones desde experiencias como la Primavera Árabe, ha sido fundamental como combustible para alimentar protestas, al facilitar la comunicación entre manifestantes y ayudarlos a autoorganizarse. Los regímenes autoritarios conocen perfectamente este factor, y por eso uno de los primeros instrumentos para intentar detener movilizaciones es dejar sin comunicación a las personas. Este martes conectarse a la web de cualquier diario digital de Irán resultaba imposible, incluso no se obtiene respuesta cuando se intenta acceder a la página de IRNA, la agencia oficial. El régimen de los ayatolás sabe lo que se juega.

Diversas plataformas digitales de defensa de los derechos de Internet han estado registrando la situación de blackout que se vive en Irán desde hace cinco días. El régimen ha tenido que censurar de forma brusca y severa las comunicaciones para dejar a los manifestantes a oscuras. La draconiana medida del régimen islámico se puede comprobar en el registro de NetBlocks, una organización no gubernamental fundada en 2017, dedicada al monitoreo de la gobernanza de internet, la ciberseguridad y los derechos digitales para detectar bloqueos y censuras.

Otro observador técnico de la censura es la plataforma Cloudflare Radar, que utiliza la infraestructura global de la empresa tecnológica Cloudflare (red que actúa como intermediario entre usuarios y sitios web para mejorar el rendimiento de Internet). El radar tiene una sección, Outage Center, que registra las apagadas y las anomalías de tráfico. Actualmente, este espacio muestra la existencia de apagones en Irán (atribuidas a la acción del gobierno) y en Ucrania (como fruto de una acción militar).

Una notable inestabilidad en el tráfico generado por los usuarios

Una tercera plataforma, IODA (Internet Outage Detection and Analysis), muestra datos que sugieren que, aunque Irán no está técnicamente desconectado de la red global, sí que hay una disminución o inestabilidad notable en el tráfico generado por los usuarios, hecho que puede estar relacionado con las medidas de censura y bloqueos aplicados por el gobierno iraní. La grave situación que vive Irán con una censura férrea de las comunicaciones ha levantado múltiples condenas, también de organizaciones de defensa de los derechos digitales, como es AccessNow. En un comunicado de este martes, la organización denuncia que mantener a los iraníes a oscuras y sin posibilidad de comunicarse a través de internet es el escenario ideal para que se cometan violaciones de los derechos humanos. El gobierno iraní ha admitido la muerte de 2.000 personas en las protestas y se espera que Estados Unidos decida este mismo martes alguna acción contra la república islámica.