Los franceses están llamados a las urnas este domingo para participar en la primera vuelta de las elecciones municipales, un proceso que se completará el 22 de marzo con la segunda ronda de votaciones. Los comicios renovarán los gobiernos de más de 35.000 ayuntamientos en todo el país, desde pequeños municipios hasta grandes ciudades como París, Lyon o Marsella. Aunque estas elecciones suelen girar en torno a cuestiones locales, su resultado acostumbra a tener también una lectura nacional. En esta ocasión, los resultados se mirarán con especial atención porque pueden ofrecer pistas sobre el equilibrio político de cara a las presidenciales de 2027. La votación se considera una prueba relevante para medir la capacidad de la extrema derecha de Agrupación Nacional de ampliar su base de apoyo y consolidarse como una alternativa de poder el próximo año, sea con Jordan Bardella o con Marine Le Pen, si finalmente se le retira la inhabilitación.
La Agrupación Nacional llega a estas municipales después de un ciclo electoral con resultados desiguales. En las últimas elecciones locales de 2020, el partido de Le Pen obtuvo un rendimiento discreto, pero posteriormente experimentó un fuerte ascenso en otros comicios, primero en las elecciones europeas y después en las legislativas anticipadas de 2024. En estas últimas se convirtió en el partido individual más grande de la Asamblea Nacional, solo por detrás de la coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular, que obtuvo 182. Por ahora, la extrema derecha y sus aliados gobiernan solo una docena de ayuntamientos y una sola ciudad de más de 100.000 habitantes, Perpinyà, la capital histórica y cultural de la Catalunya Nord. Los de Le Pen esperan impulsar su proyección municipal con un récord de 650 listas, pero habrá que ver si son capaces de tejer alianzas entre las dos vueltas con otras formaciones políticas, que durante décadas han unido fuerzas para mantenerlos fuera de los ayuntamientos.
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Entre los objetivos de la Agrupación Nacional en estas municipales destaca la ciudad de Toulon, que ya gobernó entre 1995 y 2001 con Jean-Marie Le Chevallier como alcalde. El partido también confía en obtener buenos resultados en Nimes y, sobre todo, en Marsella, donde los sondeos sitúan a su candidato, Franck Allisio, muy cerca del actual alcalde socialista, Benoît Payan. Otro foco de atención será Niza, considerada una prueba clave para medir hacia dónde se desplaza el voto conservador. Allí, el alcalde en funciones, Christian Estrosi, de la alianza centrista de Macron, deberá enfrentarse a Éric Ciotti, antiguo líder de Los Republicanos que ahora compite con el apoyo de la Agrupación Nacional.

La izquierda y los centristas de Macron
El partido Renacimiento fundado por Macron afronta estas municipales con una presencia limitada en el ámbito local. La formación presidencial controla pocos ayuntamientos en solitario y solo encabeza siete listas en estos comicios. Por este motivo, la estrategia pasa principalmente por tejer alianzas, sobre todo con la derecha moderada. Una de las disputas más observadas será la de la ciudad portuaria de Le Havre, que podría tener repercusiones en la carrera presidencial de 2027. El actual alcalde, Édouard Philippe, primer ministro de Macron entre 2017 y 2020 y una figura considerada capaz de aglutinar voto contra la extrema derecha, intenta revalidar el cargo, pero podría verse superado en la segunda vuelta si las fuerzas de izquierda consiguen unirse en una candidatura común. Philippe es miembro de la Unión para un Movimiento Popular.
En el sector de la izquierda moderada, el Partido Socialista y Los Verdes consiguieron resultados destacados en las municipales de 2020, con victorias en diversas ciudades importantes. Sin embargo, su peso a escala nacional se ha debilitado en los últimos años y no está claro si podrá conservar algunas de las alcaldías conquistadas entonces, como Nantes o Montpellier en manos socialistas, o Lyon y Estrasburgo gobernadas por Los Verdes. Más a la izquierda, La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon aspira a crecer en municipios del norte, como Roubaix o el departamento de Seine-Saint-Denis, en las afueras de París. Los socialistas, sin embargo, han dicho no a una alianza nacional con Mélenchon, aunque no se descartan acuerdos puntuales. En otros casos, las tensiones entre ambas fuerzas hacen imposible el entendimiento. En Marsella, por ejemplo, el candidato de La Francia Insumisa, Sébastien Delogu, ha dejado claro que no retirará su candidatura para unir el voto progresista, una división que el socialista Payan advierte que podría entregar la ciudad a la Agrupación Nacional.
La disputa en París
En París, la batalla electoral se presenta especialmente abierta. El anuncio de Anne Hidalgo en otoño del 2024 de que no optaría a un tercer mandato —tras haber gobernado la ciudad desde el 2014 y revalidado la alcaldía en el 2020— ha desatado una competición con varios aspirantes. Entre los nombres que destacan se encuentran Pierre-Yves Bournazel, Sophia Chikirou, Rachida Dati, Emmanuel Grégoire y Sarah Knafo, todos ellos con posibilidades de superar la primera vuelta y disputar la segunda ronda de las municipales. Grégoire, que hereda la candidatura socialista de Hidalgo, ha logrado reunir una amplia alianza de fuerzas progresistas. Por primera vez en unas municipales en la capital francesa, el Partido Socialista, Los Verdes y el Partido Comunista se presentan juntos desde la primera vuelta, acompañados de otras formaciones menores como Place publique o L'Après. Sin embargo, esta coalición excluye a La Francia Insumisa, con quien Grégoire ha descartado cualquier entendimiento.

La principal rival a la derecha será Rachida Dati, una de las figuras más controvertidas de la carrera. La exministra de Cultura dejó el cargo por dedicarse plenamente a la campaña municipal y cuenta con el apoyo de Los Republicanos, del Movimiento Demócrata de François Bayrou y también del partido presidencial Renacimiento. Además, llega a estas elecciones con la experiencia de su candidatura de 2020, cuando ya se enfrentó a Hidalgo. Pese a este amplio apoyo, la derecha no ha logrado presentar un frente unido. El espacio político vinculado a Philippe impulsa una candidatura alternativa con Pierre-Yves Bournazel, también avalado por Renacimiento y con una trayectoria política consolidada en la capital, lo que podría fragmentar el voto conservador.