El Teatro Poliorama acoge el estreno de Perfectes desconeguts, la primera adaptación teatral en catalán del fenómeno internacional creado por el cineasta italiano Paolo Genovese. Dirigida por David Selvas y con dramaturgia de Llàtzer Garcia, el espectáculo se podrá ver en Barcelona del 13 de marzo al 26 de abril y cuenta con un reparto formado por Eduard Farelo, Marta Bayarri, Biel Duran, Vanessa Segura, Cristian Valencia, Júlia Molins y Albert Prat.

La obra parte de una premisa sencilla, pero explosiva: durante una cena entre amigos que hace años que se conocen, alguien propone un juego aparentemente inocente. Todos dejan los móviles sobre la mesa y deciden compartir en voz alta cualquier mensaje o notificación que llegue a lo largo de la velada. Lo que empieza como una broma se transforma progresivamente en una auténtica “bomba de relojería” que pone al descubierto secretos, mentiras y tensiones escondidas entre los asistentes.
Según Selvas, la historia funciona porque apela directamente a una realidad que cualquier espectador puede reconocer. “Es un juego que todos podríamos hacer, sabiendo que aquello que llevamos en el bolsillo puede hacer saltar por los aires las relaciones de pareja, familiares o de amistad”, ha explicado el director. El montaje parte de la idea de que todas las personas tienen tres vidas: una pública, una privada y una secreta, y explora cómo estas fronteras se difuminan en la era digital.
Entre la comedia y la tragedia, Perfectes desconeguts reflexiona sobre la dependencia tecnológica, la fidelidad, los autoengaños y la distancia entre la imagen que proyectamos y lo que realmente somos. Aunque los personajes atraviesan momentos incómodos y dolorosos, el tono general de la función mantiene el ritmo y los mecanismos de la comedia, con un cierto flirteo con el vodevil.

Una adaptación con mirada catalana
La versión teatral no traslada literalmente el guion de la película original. Llàtzer Garcia ha hecho una adaptación para acercarla a la realidad catalana actual. Entre otros cambios, se han profundizado los personajes femeninos y se ha revisado el tratamiento de la masculinidad y de los roles de género. “Queríamos alejarnos de algunas inercias más conservadoras del texto original y acercarlo a los modelos de pareja y de sociedad que tenemos hoy”, ha explicado el dramaturgo.
También se han actualizado los referentes tecnológicos. En el escenario aparecen elementos habituales del día a día digital, como los grupos de WhatsApp o la red social Instagram, y algunos de los secretos que se revelan durante la cena se han modificado para ampliar el foco más allá de las relaciones sexoafectivas.

Otra diferencia respecto a la historia original es la configuración del grupo de amigos. Si en la versión inicial la cena reunía principalmente a los hombres con sus parejas, la propuesta catalana presenta un grupo más equilibrado y mixto, en el que el juego no enfrenta directamente a los dos sexos.
Siete personajes en crisis
La obra reúne tres parejas heterosexuales y un amigo que llega solo a la cena porque, según dice, su nueva pareja está enferma. Todos arrastran conflictos personales que acabarán saliendo a la luz. Entre ellos hay una pareja joven a punto de tener un hijo, dos abogados que conviven con la suegra y esconden secretos importantes y un anfitrión que aparenta tener la vida resuelta, pero que emocionalmente se encuentra en crisis.
Eduard Farelo interpreta a este último personaje: un hombre de unos cincuenta años que ha construido una carrera profesional y familiar sólida, pero que revela fragilidades inesperadas. “Es un gran artificio teatral en el que los actores nos vamos pasando la pelota constantemente. Los personajes lo pasan mal, pero el público se lo pasa muy bien”, ha explicado el actor.

Por su parte, Marta Bayarri da vida a su pareja, una psicóloga que vive con la sensación de que su vida se le escapa de las manos y que evita afrontarlo hasta que el juego de la cena la pone contra las cuerdas. La actriz asegura que una de las claves del espectáculo es la identificación del público con las situaciones que se despliegan en escena.
Con más de 25 adaptaciones internacionales y numerosos remakes cinematográficos, la historia ideada por Paolo Genovese se ha convertido en un fenómeno global. La versión de David Selvas en el Teatro Poliorama busca trasladar este éxito al escenario con una mirada contemporánea y cercana al público catalán.