En una Barcelona saturada de locales de smash burgers prácticamente idénticos, hay una nueva apertura que parece querer construir algo con más identidad. Una hamburguesería con una mirada japonesa integrada con criterio y que pone el foco en la calidad del producto. Y eso, en una ciudad donde casi todo el mundo hace lo mismo, ya es mucho. MECHA, abierto hace apenas una semana en la calle Muntaner, en la zona alta de Barcelona, es una hamburguesería contemporánea que busca distanciarse de la fórmula clónica que se ha ido repitiendo últimamente. Lo hace con una propuesta coherente y un discurso bien definido, sin caer en la simple mezcla de culturas y modas. Esta intención se percibe tanto en la carta como en el ambiente del local, con precios competitivos y un servicio de sala cuidado y eficiente.
Inspiración nipona
El impulsor de MECHA, Sergi Villaubí, deja clara una idea: MECHA no pretende replicar las hamburgueserías japonesas en Barcelona. “En Japón, en realidad, no existe exactamente este tipo de local”, explica. La intención es otra: combinar dos de las categorías que más triunfan en el delivery; la cocina japonesa y las hamburguesas, en una misma propuesta. Dos formatos que ya funcionaban por separado y que aquí se demuestra que también pueden convivir. Eso sí, con coherencia y buen producto. Más allá de la propuesta gastronómica, el proyecto también quiere posicionarse como una opción rápida para picar algo, objetivo que parece muy realista teniendo en cuenta la oferta de ocio nocturno que hay alrededor de la calle donde se ha instalado, en la Upper Diagonal. De hecho, el mismo impulsor nos confiesa que MECHA ya se llena cada noche, confirmando que la propuesta encaja perfectamente con el ritmo de la zona.
El espacio es pequeño, oscuro e intencionadamente industrial, con una estética japonesa que huye del neón y apuesta por una calidez casi clandestina. El local respira una atmósfera íntima y casi subterránea: paredes vistas combinadas con acero, iluminación cálida y una paleta de rojos y grises que evoca, de manera sutil, la estética de algunos bares nocturnos de Tokio. La fotografía del local, casi cinematográfica, desprende personalidad, y parece que acoja igual de bien una cena con amigos antes de salir a Costa Breve o Sutton, una comida tranquila en pareja o incluso un break del trabajo para comer algo rápido solo.
Carta corta y acertada
La primera burger que se debe probar en MECHA es la Wagyu Double Cheeseburger, elaborada con carne prémium de vaca wagyu, pepino, cebolla y salsa. Una propuesta bien ejecutada y sin caer en la tendencia actual de elevar las hamburguesas en vertical hasta convertirlas en estructuras impracticables.
MECHA no busca reinventar la hamburguesa, sino ofrecer una lectura más íntima, más cuidada y con una identidad más definida que la mayoría de nuevas aperturas del sector
También pedimos la Japanese Chicken Burger elaborada con pollo frito al estilo japonés, con un rebozado muy crujiente y una carne extraordinariamente tierna. Se acompaña de lechuga, pepino y salsa. Los precios de las hamburguesas de la carta se sitúan todos entre los 10 y los 15 euros. Ambas hamburguesas nos las sirven con patatas fritas de boniato, finas y crujientes. Los postres también son bastante curiosos: pastel de queso negro y trufas de pistacho. Son propuestas correctas y con personalidad, que juegan con sabores un poco menos convencionales y que encajan con el resto de la carta.
Sakes por copas
Es bastante insólito, y valiente, encontrar un local recién abierto que decida apostar por los sakes. En MECHA no lo plantean como una extravagancia, sino como una manera de ir introduciendo la cultura del sake poco a poco, sirviéndolo por copas y haciéndolo accesible a un público que quizás todavía no está familiarizado con él. Una decisión coherente con su mirada japonesa contemporánea y con esta voluntad de diferenciarse.
Durante el almuerzo probamos tres referencias muy diferentes. El primer sake, Tsumami Tsusu, es probablemente el más directo del trío: seco, limpio y con una textura ligera. El Mutsu Hassen, mucho más expresivo, tiene un perfil más aromático que recuerda a algunos vinos blancos. Y finalmente, acompañamos los postres con el Aragoshi Mikan. Aquí el registro cambia completamente: sake dulce elaborado con mandarina japonesa, denso e intensamente cítrico con una textura que recuerda a la pulpa de los zumos. Servido frío, entra con una facilidad peligrosa.
Lo que queda claro es que MECHA, abierto hace poco más de una semana en la calle Muntaner 233, en la zona alta de Barcelona, se presenta como un proyecto todavía muy reciente, pero con una idea clara. No busca reinventar la hamburguesa, sino ofrecer una lectura más íntima, más cuidada y con una identidad más definida que la mayoría de nuevas aperturas del sector.
