¿Por qué cientos de migrantes entran nadando en Ceuta? La ciudad autónoma pide la emergencia nacional

Ceuta vuelve a estar al límite. La ciudad autónoma vive desde hace días una nueva oleada migratoria que recuerda, salvando las distancias, la crisis de mayo de 2021. Solo el miércoles, más de 800 migrantes, principalmente marroquíes y también argelinos, intentaron llegar nadando desde las playas del norte de Marruecos. Pero el flujo no se ha detenido. Durante la madrugada de este jueves han continuado llegando centenares de personas más, entre ellas unos 130 menores, mientras los recursos de acogida rozan el colapso. En solo una semana, según el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, han entrado en la ciudad 1.500 personas, una cifra que equivale a casi el 2% de toda la población de la ciudad autónoma. Ante esta situación, Vivas ha reclamado al Gobierno español que declare la "emergencia nacional" y asuma un "mando único" para coordinar una respuesta "decidida, enérgica e inmediata". La Guardia Civil ha informado de otra noche de "gran presión" migratoria por la llegada de más de 200 migrantes, la mayoría jóvenes entre los 16 y los 30 años, la localización de un nuevo cadáver en el mar y la saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

La sentencia que ha cambiado las reglas del juego

Pero detrás de esta nueva crisis migratoria no hay una única explicación. El aumento de las llegadas responde a una combinación de factores: una reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones inmediatas al mar (las llamadas devoluciones en caliente), la falta de expectativas de muchos jóvenes en Marruecos y Argelia, la presión migratoria permanente sobre la frontera sur y el papel determinante que sigue ejerciendo Marruecos en el control de los flujos.

Una de las claves del aumento de las llegadas es una reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones en caliente al mar. La resolución establece que las personas interceptadas después de haber accedido por vía marítima a territorio español no pueden ser retornadas inmediatamente a Marruecos sin las garantías previstas por la legislación de extranjería. Esto obliga a las autoridades a tramitar cada caso de manera individualizada. La sentencia no impide los retornos, pero elimina el mecanismo inmediato que hasta ahora se aplicaba en muchas intercepciones marítimas. Según el gobierno de Ceuta y varios sindicatos policiales, esta nueva situación ha generado un "efecto llamada" al otro lado de la frontera.

El mismo Vivas considera que se ha creado una "laguna" legal y reclama modificar la normativa para recuperar la posibilidad del rechazo inmediato en la frontera marítima. El Partido Popular ya ha registrado una iniciativa en el Congreso en este sentido. Vivas ha asegurado que la sentencia del Tribunal Supremo eliminó el "recurso eficaz" que suponía "rechazar en la frontera a las personas que entraban por vía marítima". "Lo que hay que hacer, desde una perspectiva de Estado, es recuperar la posibilidad de este rechazo en la frontera", ha defendido. Según ha añadido, el objetivo no es solo "contener la avalancha" de llegadas, sino también evitar más muertes en el mar, ya que, según ha recordado, "en los últimos doce meses" se han recuperado "60 cadáveres del mar". 

Miles de personas esperando el momento de lanzarse al mar

Fuentes de la Guardia Civil aseguran que miles de personas esperan estos días en las playas marroquíes, especialmente en Castillejos, buscando la oportunidad de llegar nadando hasta Ceuta. La mayoría no utilizan embarcaciones. Salen de madrugada y recorren a brazo el tramo que separa las costas marroquíes de la playa del Tarajal o de otros puntos del litoral ceutí. Muchos lo hacen sin traje de neopreno, sin aletas y sin ningún elemento de flotación.

Es una ruta extremadamente peligrosa. Durante la madrugada de este jueves se ha recuperado el cuerpo de otro migrante ahogado, elevando a 30 los cadáveres localizados en las costas de Ceuta desde principios de año. El mismo Vivas recordaba que, si se amplía el periodo a los últimos doce meses, la cifra llega a los 60 muertos, un dato que utiliza para defender que hay que reducir estas travesías ilegales.

La mayoría de los migrantes son jóvenes marroquíes y argelinos, pero su perfil es muy diverso. Algunos explican que buscan huir de la falta de oportunidades laborales, mientras que otros habían vivido anteriormente en España e intentan regresar después de perder la situación administrativa regular. También hay menores que consideran que esta es la única vía para llegar a Europa ante la inexistencia de canales legales. Asociaciones que trabajan con antiguos menores migrantes coinciden en que la sentencia del Supremo ha podido reforzar la percepción de que ahora es más difícil ser retornado inmediatamente si se consigue tocar tierra española. 

Unos centros completamente desbordados

La principal preocupación de las autoridades es la saturación de los recursos de acogida. Los centros destinados a los adultos, que dependen del Estado, funcionan con medidas de emergencia, mientras que los equipamientos para menores, competencia de la ciudad autónoma, sufren una situación todavía más delicada. Este jueves Ceuta acoge a unos 700 menores migrantes, cuando el martes eran unos 420. Según Vivas, esto representa una ocupación que ya supera el 200% de la capacidad prevista.

Por este motivo reclama más financiación estatal, recursos extraordinarios, refuerzos policiales y una implicación directa de la Unión Europea en la gestión de una frontera que define como "la única frontera terrestre y marítima que Europa comparte con África". Con todo, Vivas también ha puesto el acento en la necesidad de "intensificar la colaboración" con Marruecos para intentar frenar estas llegadas masivas. Al mismo tiempo, ha reclamado reforzar los efectivos y los recursos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, tanto en el control de la frontera como en el ámbito de la seguridad ciudadana.

El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, también ha alertado de la situación que se vive en Ceuta, que considera "completamente descontrolada". JUPOL ha denunciado que Marruecos ha levantado de facto el veto en las salidas hacia Ceuta y que, en el marco de lo que califica de una estrategia de presión propia de una "guerra híbrida", está permitiendo y favoreciendo una situación que considera absolutamente insostenible para la ciudad. El sindicato de la Policía Nacional sostiene que, una vez más, Marruecos utiliza la presión migratoria como instrumento de chantaje contra España, con Ceuta como principal escenario de esta estrategia, y pide en el Gobierno una "respuesta firme e inmediata para garantizar la seguridad en la frontera".

Marruecos sigue teniendo la clave

Como en todas las crisis migratorias vividas en Ceuta, el papel de Marruecos vuelve a ser determinante. España depende en buena parte de la colaboración de las autoridades marroquíes para impedir que los migrantes lleguen al mar. Cuando los controles se intensifican, las entradas disminuyen de manera notable; cuando se relajan o resultan insuficientes, las llegadas se disparan. Por eso Vivas reclama reforzar la cooperación bilateral con Rabat para intentar frenar las salidas antes de que los migrantes se lancen al agua.

La sombra de la gran crisis migratoria de mayo de 2021 continúa muy presente. Entonces, cerca de 10.000 personas entraron en Ceuta en solo dos días después de que Marruecos relajara los controles fronterizos en plena crisis diplomática con España. Las cifras actuales todavía son muy inferiores, pero el presidente ceutí advierte que, si el ritmo de unas 300 llegadas diarias se mantiene, "en un mes estaremos como en mayo de 2021".

La situación es tan excepcional que este jueves la Asamblea de Ceuta ha decidido suspender por unanimidad el pleno previsto para que todas las instituciones puedan concentrar los esfuerzos en la gestión de una crisis que, según el gobierno de la ciudad, ya ha dejado de ser solo un problema local para convertirse en un asunto de Estado.