El restaurante Yakumanka Barcelona ha celebrado estos días su 9.º aniversario a bombo y platillo con una jornada muy especial gracias a parte del equipo de La Mar Doha, que ha viajado desde Qatar hasta Barcelona para cocinar junto al equipo residente de Yakumanka, reuniendo por un día dos proyectos del universo gastronómico de Gastón Acurio.
Pero vayamos por partes: la trayectoria de Acurio es conocida por todos. Embajador de la cocina peruana en todo el mundo, este chef es el gran artífice de haber transformado la gastronomía de su país en un fenómeno global, convirtiendo el cebiche, la causa limeña o el arroz chaufa en palabras universales. Pero su huella va mucho más allá de los fogones tradicionales: Acurio ha sido el maestro de la fusión y la cuna conceptual de locuras maravillosas como los dumplings que miran hacia los Andes, o joyas como el siu mai de chupe, donde la delicadeza del dim sum cantonés se ahoga en la lujuria cremosa de un guiso marinero peruano.

Su visión cambió el rumbo de la cocina andina al cerrar el círculo entre el productor local, la tradición milenaria y la alta cocina, demostrando que la gastronomía puede ser el motor social y cultural de un país entero. Desde su icónico Astrid y Gastón en Lima hasta su expansión internacional con las cebicherías La Mar o la cocina chifa de Madam Tusan, Acurio ha bordado un legado donde la identidad no se pierde, sino que se comparte y se multiplica. Un auténtico revolucionario con delantal que enseñó al planeta a degustar el Perú con los cinco sentidos.

Una vez que ya nos hemos sumergido en el universo Acurio, cabe decir que esta vez, sin embargo, los reyes de la fiesta han sido Frank Ponce, chef ejecutivo de La Mar Doha, venido especialmente para la celebración, y Tomás de la Paz, chef ejecutivo de Yakumanka Barcelona. Se da el caso de que ellos ya trabajaron juntos en Doha y, claro, les ha resultado sencillo ponerse de acuerdo para elaborar el menú exclusivo para la celebración.
Yakumanka es sinónimo de una cocina peruana vibrante que enamora desde el primer bocado
Dentro del local se respira un ambiente festivo, y para no ser menos, nos apuntamos al cóctel de bienvenida y, sin más rodeos, empezamos con unos platos típicos del Perú como la vieira y el erizo de mar con leche de tigre cremosa, una buena manera de empezar la cena.

El tiradito mediterráneo con salmonete, gamba roja curada, leche de tigre de alcachofa e ikura, que no es otra cosa que los huevos del salmón, y el cebiche de atún con leche de tigre con crema de coco y galleta de tinta de calamar. Comprobaréis que la leche de tigre es omnipresente en prácticamente todas las elaboraciones, quizás porque con los años ha pasado de ser el simple jugo sobrante del cebiche a convertirse en un plato independiente, un aperitivo potente y un símbolo de identidad cultural.

Las elaboraciones de los chefs se van alternando y continuamos con un sándwich de boquerones fritos y crujientes que sirven con un escabeche y salsa criolla, y un siu mai de chupe, que combina el clásico siu mai (un tipo de empanada cantonesa) con el chupe, un guiso cremoso e intenso de pescado o marisco muy tradicional de la cocina costera de países como Perú o Chile. En este caso, sin embargo, elaborado con secreto ibérico, langostinos, anguila kabayaki y chupe nikkei.

Los platos principales mantienen el listón bien alto: un arroz meloso de marisco potente y una impecable lubina a la brasa con salsa meunière de ají amarillo, leche de tigre y un toque elegante de caviar.

Para cerrar la noche, el momento dulce llega con un guiño a las dos regiones que firman el menú: un suspiro de coco (revisitando el clásico suspiro limeño) y un alfajor de Oriente Medio, sellando así una colaboración gastronómica única entre Barcelona y Doha. Una noche inolvidable donde la mejor leche de tigre fusionó dos continentes en una sola mesa. ¡Salud y por muchos años, Yakumanka!