En medio del Eixample, concretamente en la calle Mallorca con Girona, una zona repleta de bares y restaurantes algunos de los cuales vale mucho la pena visitar, nos encontramos el restaurante Imprevisto, que podríamos añadir a la lista de los restaurantes imprescindibles con sus menús sorpresa (de ahí viene el nombre de Imprevisto). Te ofrecen un par de menús: uno corto de siete pasos y otro más largo de diez, y sí, son sorpresa, porque no sabrás qué comerás hasta que te presenten el plato justo antes de degustarlo. Pero estad tranquilos, amigos y amigas, porque utilizan únicamente productos de temporada y de proximidad; por lo tanto, hablamos de una sorpresa relativa.

Restaurante Imprevisto / Foto: Carlos Baglietto

Instalados en la barra del chef solo para dos personas, justo delante de la cocina vista, observo cómo los chefs italianos Luca Pinna y Raffaele D’Avico no paran de cocinar moviendo fogones, ollas, cacerolas y platos sin parar para conseguir que el comensal esté satisfecho. Alberto Jaime León, por su parte, nos llena la copa del cava Mític 1908 de la bodega Oriol Rossell en una edición especial para Imprevisto, mientras Isabella Vivarelli nos deja el aceite de arbequina Jan y Roc con el pan del horno Sant Josep para mojar. Para situarnos, hay que explicar que el nuevo local lleva ya un año y medio abierto —me comentan los chefs—, que, sumado a los tres años que tuvieron abierto el antiguo local, ya van por los cinco años de vida encandilando a la clientela.

Bikini con trufa. Restaurante Imprevisto / Foto: Víctor Antich

Empiezo con un bikini relleno de una crema de cebolla y parmigiano reggiano con una salsa de huevo marinado y ralladura de trufa de verano por encima, que degusto mojando la salsa de bagna cauda, una salsa caliente tradicional del Piamonte hecha con ajos, anchoas, aceite, mantequilla, nata y nueces que hace que el conjunto —aunque no soy muy amante de los bikinis—, sin embargo, sea delicioso.

Sashimi de palometa. Restaurante Imprevisto / Foto: Víctor Antich

El sashimi de palometa con una salsa roja de gamba, una salsa verde hecha con salicornia y hojas de lechuga braseadas al Kamado es una maravilla llena de matices que riego con el Ansgar Clüsserath, que es un vino blanco monovarietal elaborado con riesling en el valle del Mosela, la región vinícola más antigua de Alemania, junto a Luxemburgo.

Restaurante Imprevisto / Foto: Carlos Baglietto

Me sorprende gratamente el magnífico catalán que hablan los cuatro socios a pesar de no haber nacido aquí. Siempre es de agradecer la predisposición a hacerlo, igual que es de agradecer que la música de jazz nos acompañe durante toda la velada; ya sé que no es apta para todos los públicos, pero a mí personalmente me encanta.

Muselina de vieira. Restaurante Imprevisto / Foto: Víctor Antich

Es el turno de la muselina de vieira, que los chefs cocinan sobre una hoja de acelga, huevos de trucha y pan crujiente de gamba con una copa del Raimat Turons de la Pleta con DO Costers del Segre.

En el restaurante Imprevisto la sorpresa no es un juego: es una manera de entender la cocina desde el producto, la técnica y la emoción


Continuamos con las últimas alcachofas de la temporada, que sirven braseadas con un tartar de mejillones, pil-pil de bacalao y chips de alcachofa, y el rodaballo cocinado a baja temperatura con una emulsión de guindilla de Ibarra y polvo de alcaparra que maridamos, respectivamente, primero con un verdejo de nombre Pagos de Villavendimia - Finca El Salvaje, con DO Castilla-La Mancha, y, después, con un Artadi Viñas de Gain, otro monovarietal pero en este caso de tempranillo.

Pichón a la brasa. Restaurante Imprevisto / Foto: Víctor Antich

Para cerrar la parte salada de esta magnífica comida, me ventilo el pichón a la brasa dispuesto sobre una media glasa y acompañado de una terrina hecha con el mismo muslo y una cazoleta con chocolate negro e hígado del pichón que combinan de maravilla con el priorat Sandra Doix Popul, elaborado con garnacha, cariñena y syrah.

Tatin de manzana. Restaurante Imprevisto / Foto: Víctor Antich

La tatin de manzana del Imprevisto es singular; la sirven sobre un crumble de pan tostado con crema, sorbete de limón con albahaca y piel de limón, y va acompañada de crema pastelera, crema diplomática y crème fraiche con daditos de gel de sidra y hojas de Oxalis.

Adelante, pues, con el restaurante Imprevisto, donde convierten la sorpresa en virtud y donde disfrutarás con total seguridad del producto, la técnica y la emoción en cada bocado.