Cuatro años. Cuatro años de artículos, recetas, vídeos, fogones, prisas, pruebas, errores, aciertos y, sobre todo, muchas ganas de hacerlo bien. Cuatro años compartiendo cocina en La Gourmeteria, que hoy llegan al final de una etapa. Me voy porque la vida, que tiene esa manía de ir abriendo puertas mientras todavía estamos dentro de otra habitación, me ha puesto delante nuevos proyectos que hacen inviable seguir compartiendo con los Gourmeters.
Me quedo, sobre todo, con el recuerdo magnífico de todas las personas con quienes he trabajado durante estos años. De las conversaciones, las ideas, las correcciones, las prisas antes de publicar, las grabaciones y esa sensación tan satisfactoria que queda cuando un contenido sale y piensas: "Esto ha quedado bien".
Ha sido un privilegio formar parte de este equipo. Y quiero hacer una parada especial para dar las gracias a Víctor Antich, Albert Terradas y Jose Antich, por haber confiado en mí y haberme abierto esta puerta. También a Raquel Sánchez, a Martí Torres y a Marc Ortin, que han hecho posible los vídeos, con paciencia, criterio y mucho oficio. Y, por supuesto, a los compañeros de redacción, Oriol Foix y Jordi Tubella por estar pendientes en todo momento.
'La Gourmeteria' es un medio extraordinario donde hay libertad de contenido y cuidado por el trabajo bien hecho
Me voy con una tranquilidad enorme porque sé que lo que dejo queda en muy buenas manos: Alba y Laura de Taula per Dos, Clara Fogons, Iaia Atòmica y todos los que se quieran incorporar, porque La Gourmeteria es un medio extraordinario donde hay libertad de contenido y cuidado por el trabajo bien hecho. Amigas y colegas de redes, en La Gourmeteria encontraréis un equipo que apuesta por el contenido, que cuida lo que publica y que no escatima recursos cuando se trata de hacer las cosas con calidad. Y eso, en los tiempos que corren, es mucho más que una virtud: es una declaración de intenciones.
Así que no diré adiós. Diré hasta pronto. Porque no me voy del todo. Mi corazón queda un poco aquí, entre recetas, historias y fogones. Y porque la vida da muchas vueltas —algunas inesperadas y otras que todavía ni imaginamos—, quién sabe si algún día los caminos se volverán a encontrar.
Gracias, Gourmeteria. Ha sido un placer.