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El boniato es uno de esos ingredientes que acostumbramos a asociar con el horno y con una cocción larga, pero hay una manera mucho más rápida de prepararlo cuando no tienes mucho tiempo. El truco consiste en convertirlo en una especie de tostada, cortándolo en láminas y cocinándolo directamente en la tostadora. De esta manera puedes tener una base tierna por dentro y ligeramente dorada por fuera en pocos minutos, ideal para desayunos, comidas ligeras o cenas improvisadas. Además, admite tanto combinaciones dulces como saladas, igual que una tostada convencional.

Una alternativa interesante para no usar el pan blanco de siempre

El microondas ayuda a cortarlo sin complicaciones

El principal obstáculo es que el boniato crudo es bastante duro y puede costar cortarlo en láminas uniformes. Para facilitar este trabajo, lávalo bien, envuélvelo con papel de cocina húmedo y ponlo en el microondas durante uno o dos minutos. El objetivo no es cocerlo del todo, sino ablandarlo ligeramente para que sea más fácil trabajarlo con el cuchillo.

Una vez fuera del microondas, retira el papel con cuidado y corta el boniato longitudinalmente en cuatro o seis láminas. Convendría que tuvieran aproximadamente un centímetro de grosor: si son demasiado finas se pueden romper, mientras que si son demasiado gruesas tardarán mucho más en quedar tiernas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A partir de aquí solo hay que ponerlas directamente en la tostadora. Una sola pasada probablemente no será suficiente. Según la potencia del aparato y el tamaño de las láminas, pueden hacer falta dos o tres ciclos completos. Hay que tener un poco de paciencia y comprobar la textura entre una pasada y la otra. Estarán listas cuando queden blandas en el centro, ligeramente infladas y aparezcan algunos puntos dorados en la superficie.

Combínalas como si fueran una tostada de pan

Una vez cocidas, las posibilidades son casi infinitas. Para una versión salada puedes añadir queso cottage y un huevo frito, una combinación que convierte el boniato en un desayuno completo. También funciona muy bien con aguacate, queso cottage, unas gotas de limón, sal y pimienta.

Si prefieres una opción dulce, puedes untar crema de almendras y añadir rodajas de plátano, nueces y canela. Otra combinación interesante es queso cottage con un hilo de miel y unas escamas de guindilla, que aporta un contraste entre dulce, cremoso y picante.

Este método es especialmente práctico porque evita tener que encender el horno para preparar una sola ración. También permite aprovechar un boniato que tengas por casa y convertirlo rápidamente en una base diferente para cualquier comida. La textura final no será exactamente la de una rebanada de pan crujiente. El boniato queda más tierno y jugoso, con los bordes un poco tostados y una dulzura natural más marcada. Precisamente aquí está la gracia: en menos tiempo del que tardarías en calentar el horno puedes preparar unas tostadas diferentes, fáciles y muy versátiles.