La cena rápida con tres ingredientes que puedes preparar en menos de 10 minutos

Hay días en que llegar a casa y ponerse a cocinar parece más complicado de lo que realmente es. Con solo espinacas, queso feta y huevo se puede preparar una cena caliente, sabrosa y muy fácil en menos de 10 minutos. La freidora de aire hace prácticamente todo el trabajo y permite conseguir un plato con verdura, proteína y una textura muy agradable sin tener que ensuciar diversas sartenes. Un chorro de aceite de oliva antes de cocinar y un poco de parmesano al final son suficientes para completar una receta ideal para los días con prisas.

Una cena para aquellos días donde no hay ganas de cocinar nada

Tres ingredientes y unos minutos en la freidora de aire

El primer paso es poner una buena cantidad de espinacas frescas en un recipiente pequeño que sea apto para la freidora de aire. Puede parecer que hay demasiadas, pero hay que recordar que las espinacas pierden mucho volumen cuando reciben calor. No es necesario saltearlas previamente ni pasarlas por la sartén, porque se cocinarán directamente durante la preparación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Encima se reparte el queso feta desmenuzado. La cantidad se puede adaptar al gusto, pero no hay que excederse, ya que tiene un sabor intenso y bastante salado. Después se hace un pequeño espacio en el centro de las espinacas y se rompe un huevo, procurando que la yema quede entera.

Para acabar la preparación antes de cocerla, se añade un chorro fino de aceite de oliva virgen extra. El recipiente se pone en la freidora de aire a unos 145 grados y se deja cocinar durante unos minutos. El tiempo exacto dependerá del tamaño del huevo y del punto que se busque. Si gusta la yema líquida, hay que empezar a revisarlo pronto; si se prefiere completamente cuajado, se puede alargar ligeramente la cocción.

El parmesano final acaba de transformar el plato

Cuando la clara ya está hecha y las espinacas han quedado tiernas, se retira el recipiente de la freidora. En este momento se puede rallar un poco de queso parmesano por encima. El calor residual hará que se funda ligeramente y aportará un punto más intenso de sabor.

No es muy necesario añadir sal, porque tanto el feta como el parmesano ya son quesos bastante salados. En cambio, un poco de pimienta negra recién molida, orégano o incluso un toque de guindilla pueden funcionar muy bien si se quiere personalizar la receta. La preparación también admite pequeñas variaciones. Unos tomates cherry, unos champiñones laminados o unas tiras de pimiento pueden convertirla en un plato aún más completo, aunque la combinación básica ya funciona perfectamente por sí sola.

Una de las grandes ventajas es que prácticamente no se ensucia nada. Solo se necesita el recipiente donde se cocina y, en pocos minutos, la cena está lista para llevar directamente a la mesa. El resultado es una cena rápida con espinacas, feta y huevo que combina una base vegetal con proteína y quesos de sabor intenso. Una receta sencilla, flexible y especialmente útil cuando hay poco tiempo para cocinar, pero no se quiere renunciar a comer algo caliente y recién hecho.