No todas las calabazas son iguales, y en el mundo de la horticultura existe una auténtica superestrella vegetal: la Atlantic Giant, una variedad capaz de alcanzar cifras que parecen de ciencia ficción. Este fruto, considerado la reina indiscutible de los concursos agrícolas, puede llegar a superar los 1.000 kilos, un peso equivalente al de un pequeño automóvil. Lo más impresionante es que, con las condiciones adecuadas y el cuidado de agricultores apasionados, puede engordar hasta 25 kilos en un solo día, transformándose en una maravilla natural que mezcla tradición, paciencia y un toque de espectáculo digno de récord.

¿Sabías que hay un fruto que puede llegar a pesar 1000 kg?

Su crecimiento no es cuestión de azar, sino de un trabajo minucioso. En apenas 23 días, un ejemplar puede rozar los 590 kilos, y seguir aumentando a un ritmo aproximado de 18 kilos diarios, como si fuera un globo que no deja de inflarse. Para protegerla durante las primeras etapas, los cultivadores colocan una fina capa de arena bajo el fruto, evitando que la cáscara se dañe y asegurando que adquiera una forma redondeada perfecta.

Otro truco fundamental en el cultivo de esta calabaza colosal es podar las hojas y ramas que rodean al fruto principal. Esto evita roces, golpes y cualquier daño que pueda comprometer su crecimiento. La dedicación es tal que cada movimiento se planifica con precisión, desde el riego hasta la orientación en la que la calabaza recibe el sol, todo con el objetivo de alcanzar dimensiones que desafían la lógica.

 

 

El récord mundial lo ostenta una Atlantic Giant cultivada por Travis Ginger en Estados Unidos, que alcanzó un peso impresionante de 1.200 kilos. Una verdadera hazaña agrícola que no solo sorprendió a jueces y aficionados, sino que también se convirtió en inspiración para cientos de horticultores que sueñan con superar esa marca algún día.

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Esta variedad de calabaza puede llegar a ganar 18 kg por día / Foto: Unsplash

Además de su uso en competiciones, estas calabazas gigantes tienen un papel muy pintoresco: se transforman en enormes linternas de Halloween, algunas tan grandes que una persona puede sentarse dentro de ellas. Entre ciencia agrícola y creatividad festiva, la Atlantic Giant demuestra que, a veces, la naturaleza tiene un sentido del humor tan grande como sus propios frutos.

La Atlantic Giant se ha convertido en símbolo de comunidad y tradición agrícola

Pero más allá de su tamaño descomunal, la Atlantic Giant también es un símbolo de comunidad y tradición agrícola. En muchos pueblos, los concursos de calabazas gigantes son auténticos eventos sociales, donde los participantes comparten trucos, semillas y experiencias acumuladas durante años. Los espectadores no solo admiran el resultado final, sino que también se empapan de historias de madrugones, riegos precisos y pequeños accidentes que forman parte del camino hacia la gloria hortícola. Al final, cada calabaza premiada es el fruto de una mezcla perfecta de genética, técnica y paciencia infinita.