Rosalía explica que su gran debilidad gastronómica es la tortilla y siempre la hace de la misma manera

Hay platos que no necesitan ninguna presentación porque forman parte de la vida cotidiana de muchas casas. La tortilla de patatas es uno de estos casos. Puede ser sencilla, pero genera debates eternos: con cebolla o sin cebolla, más hecha o más jugosa, con la patata cortada fina o más irregular. Rosalía, que más de una vez ha compartido su pasión por esta receta, lo tiene bastante claro. Entre sus platos preferidos, la tortilla de patatas ocupa el primer lugar, y no parece una decisión improvisada. La cantante ya había mostrado hace unos meses el paso a paso que sigue para prepararla y, además, se declaró "concebollista" convencida. Es decir, para ella la cebolla no es un extra discutible, sino una parte esencial de una buena tortilla.

Rosalía tiene más que claro qué plato de nuestra gastronomía escoge siempre que puede

La tortilla de patatas, su plato preferido

La devoción de Rosalía por la tortilla no sorprende porque es un plato muy vinculado a la cocina casera. Tiene ese punto popular, reconfortante y directo que funciona tanto en una comida improvisada como en una cena compartida. No necesita ingredientes sofisticados ni una técnica imposible, pero sí una manera concreta de hacer las cosas.

En su caso, el detalle más importante es que la hace siempre de la misma manera. Esto pasa mucho con las recetas queridas: cada uno acaba encontrando un método propio y lo defiende como el mejor. Rosalía apuesta por una tortilla con cebolla, una decisión que la sitúa de lleno en uno de los bandos más intensos de la cocina popular. La cebolla cambia mucho el resultado final. Aporta dulzura, humedad y una textura más melosa. También ayuda a que la tortilla tenga un sabor más redondo, especialmente cuando la patata está bien hecha y el huevo queda en su punto. Pero para que funcione, la cebolla no se puede añadir de cualquier manera. Debe estar bien cocida, suave y sin llegar a quemarse, porque si queda demasiado tostada puede dar un sabor amargo.

El secreto es encontrar el punto justo

Una buena tortilla de patatas no depende solo de tener buenos ingredientes. También es cuestión de paciencia. La patata debe quedar tierna, pero no deshecha del todo. La cebolla debe aportar dulzura, pero no dominar. Y el huevo debe unirlo todo sin quedar seco. Este equilibrio es lo que hace que una tortilla parezca sencilla, pero no siempre salga igual.

El paso más delicado llega cuando se mezcla la patata con el huevo. Si la patata está demasiado caliente, puede empezar a cuajar el huevo antes de tiempo. Si está demasiado aceitosa, el resultado queda pesado. Y si la sartén no está en su punto, la tortilla puede pegarse o quedar demasiado hecha por fuera y cruda por dentro. Por eso la tortilla es una receta tan personal. Cada uno tiene su truco, su tiempo y su manera de darle la vuelta. Rosalía, como muchos otros fans de este plato, parece tener muy claro que su versión pasa por la cebolla y por una textura gustosa.

Así pues, la gran debilidad gastronómica de Rosalía no es ningún plato complicado ni una receta de restaurante. Es una tortilla de patatas con cebolla, hecha a su manera y con aquel punto casero que explica por qué este plato sigue siendo uno de los grandes favoritos de siempre.