Cargando...

La samfaina catalana es una de esas recetas que demuestran que con verduras sencillas se puede construir un plato lleno de sabor. Tradicionalmente elaborada con calabacín, berenjena, pimiento, cebolla, ajo y tomate, funciona tanto como guarnición como base de muchas otras preparaciones. Es habitual encontrarla acompañando bacalao, pero también combina bien con pollo, conejo, cerdo, arroz o incluso una tortilla. La clave es respetar la textura de las verduras y evitar que el resultado acabe convertido en una salsa demasiado líquida. En la samfaina, el calabacín y la berenjena deben seguir siendo reconocibles y conservar un poco de cuerpo.

Una receta de las de toda la vida para aprovechar la verdura de hace días de la nevera

La textura es lo que diferencia una buena samfaina

Para preparar para cuatro personas se necesita una cebolla, un pimiento verde pequeño, un pimiento rojo pequeño, medio calabacín, media berenjena, tres dientes de ajo, cinco tomates medianos, una rama de tomillo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra. Primero se rallan los tomates y se reservan. El resto de verduras se cortan en dados de aproximadamente un centímetro y medio, mientras que los ajos se pican bien pequeños.

Samfaina recepta Foto Pixabay

En una sartén honda se calientan unas cuatro cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Se añaden los ajos y, cuando empiezan a soltar aroma, se incorpora la cebolla con un poco de sal. Se deja cocer unos diez minutos, sin prisas, hasta que empiece a quedar tierna.

Después se añaden los pimientos, el calabacín, la berenjena y el tomillo. Se vuelve a salar ligeramente y se deja cocer todo junto unos veinte minutos a fuego medio. Aquí es importante no remover de manera agresiva, porque el objetivo es que las verduras se cocinen sin deshacerse del todo.

El tomate se añade al final para que no quede aguada

Cuando las verduras ya están casi hechas, llega el momento de incorporar el tomate rallado. Se le pone otro pequeño punto de sal y se continúa la cocción a fuego medio entre quince y veinte minutos, hasta que el agua del tomate se haya evaporado casi completamente.

Este es uno de los pasos más importantes de la receta. Una samfaina bien hecha no debería quedar como una sopa ni como una salsa de tomate con verduras perdidas dentro. El conjunto debe quedar más bien meloso y ligeramente seco, con cada ingrediente todavía visible. Una vez acabada, se puede servir inmediatamente o dejar reposar, para que los sabores se integren todavía más. Es perfecta con bacalao con samfaina, pero también con carne a la plancha, pescado al horno, arroz blanco o una simple tortilla francesa.

La gracia de esta receta tradicional es precisamente su versatilidad. Permite aprovechar las verduras de temporada, adaptar proporciones y preparar una buena cantidad para tener una guarnición resuelta para varias comidas. Sin técnicas complicadas ni ingredientes extraños, la samfaina sigue siendo una de las recetas más útiles y agradecidas de la cocina catalana.